domingo, 23 de agosto de 2015

EL BESO MÁS FAMOSO DE LA FOTOGRAFÍA

  

Alfred Eisenstaedt y la historia del beso más famoso de la Fotografía

                                           ALFONSO DOMÍNGUEZ LAVÍN (*)






Hacer una gran fotografía te encumbra muchas veces y, en alguna ocasión, incluso te sobrepasa. Algo parecido le ocurrió a Alfred Eisenstaedt con su fotografía ‘V-J Day in Times Square’, en 1945. Es la foto del marinero que besa a una enfermera en Times Square el día de la victoria de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, seguro que la has visto muchas veces.

Una fotografía que no ha perdido vigencia ni frescura con el paso de los años y que se mantiene como un icono. Una escena que ha sido reproducida innumerables veces en el cine o el teatro y que forma parte de nuestro subconsciente colectivo. Algo que se ha repetido durante años, en Times Square durante los actos de celebración de ese día. Pero, conozcamos más.


En Times Square durante el día de la Victoria, vi a un marinero a lo largo de la calle que agarraba a todas y cada de las chicas que se ponían a su alcance. Tanto si pudieran ser su abuela, fueran altas, delgadas o viejas, no hacía distinción. Fui corriendo atrás mirando por encima del hombro con mi Leica pero ninguna de las tomas que hacía me agradaba. De repente, como un destello, vi algo que se me grabó. Me di la vuelta y capturé el momento justo en que el marinero besó a una enfermera. Si ella hubiera llevado un vestido oscuro jamás me habría dado cuenta. Nunca habría disparado la toma, o si el marinero hubiera llevado uniforme blanco, lo mismo. Realicé cutro tomas. Fue en apenas unos segundos.
- Alfred Eisenstaedt -


La fotografía “correcta” según Eisenstaedt, fue la segunda de la serie por composición y balance según reconoce, y fue publicada esa misma semana en LIFE Magazine, aunque hay que mencionar que Eisenstaedt no fue el único que capturó ese instante mágico.
Victor Jorgensen, fotoperiodista que trabajaba para la marina estadounidense, también capturó aquel instante desde otro ángulo más lateral pero sin Times Square al fondo y lo tituló ‘Kissing the War Goodbye’, siendo publicada la fotografía, por el New York Times, al día siguiente.


Podéis comprobarlo que se casi se corresponde con el mismo instante de la segunda toma de Eisenstaedt pues podemos ver un marinero con uniforme blanco con el mismo gesto que en la toma de Eisenstaedt.
Durante años se desconoció la identidad de aquellos dos protagonistas, la enfermera y el marinero, hasta que el propio Alfred Eisenstaedt inició una campaña para identificarles. 11 hombres y tres mujeres dijeron ser los protagonistas de la escena, finalmente comprobando la fisionomía de cada uno así como su altura se pudo determinar quienes eran los dos protagonistas.
Al parecer, el marinero George Mendonsa, estaba con su cita en el cine cuando comenzó a correr la voz de la noticia de la rendición de Japón. Todo el mundo salió a la calle a celebrarlo.

Como última curiosidad de la historia, Rita Petry (quien estaba en el cine con ese marinero y que más tarde se convertiría en su esposa) dijo que no le importaba aquel beso y abrazo apasionados, hecho que tuvo lugar justo en frente de ella, aunque añadió: “En todos estos años, George nunca me ha besado así”. En cambio la enfermera, Greta Zimmer Friedman, restaba importancia al hecho diciendo que más que un beso fue un acto de júbilo y celebración por la alegría que contagió a todos aquel día.

(*) @dominguezlavin. Publicado originalmente el 9 de agosto de 2013 en Xataka Foto ·http://www.xatakafoto.com/historia-de-la-fotografia/alfred-eisenstaedt-y-la-historia-del-beso-mas-famoso-de-la-fotografia#comments

2 comentarios:

  1. Es una hermosa fotografía Siempre he pensado que la fotografía penetra en el recuerdo, en el alma, inmovil es el testigo máximo del correr del tiempo . Seduce, hace adictos al sujeto que la toma y a los espectadores eternos
    Lilia Nucette

    ResponderEliminar
  2. Esta fotografia es impecable, testigo fiel del paso imborrable del tiempo La fotografia hace adictos a quien la toma y a quien la observa,penetra en el alma y cuando es en blanco y negro enmohecida por el tiempo se apodera de ella Lilia Nucette

    ResponderEliminar