martes, 26 de febrero de 2013

LA RENUNCIA

                                                                                          Nelson Hamana (*)



No me voy a referir ni al bello y protestatario poema de Andrés Eloy Blanco ni a la que muchos venezolanos están esperando, sino a la más transparente y ejemplar de Benedicto, Pontífice de la Iglesia Católica.

            Me atrevo a hacerlo a raíz del cúmulo de apreciaciones aparecidas en los medios de comunicación y que ha pasado a ser el tema de moda y el que “vende”, característica esencial de nuestro modo de ser y entendernos en la actualidad.

            Lo primero que hay que concederle es su valor profético, ya que anuncia muchas cosas en relación al Primado de la Sede Romana, cuya tradición no se remonta necesariamente a Pedro, pero a pesar de que este primado no es originario en la tradición de las primeras comunidades cristianas, si ha tenido suficiente peso en la vida de sus fieles como para  poder evadirla.

            El primer anuncio concierne a la temporalidad y condición terrenal de la misión, que si puede, y debe estar limitada por las características de quien la ejerce y que la Vida en el Espíritu no la hace inexpugnable para enfrentar el poder político externo e interno a la estructura de la Iglesia, y además advierte que el papado no es el valor único congregante de la comunidad, sino que lo es el testimonio de la comunidad entera, que debe ser reconocida “porque se aman los unos a los otros”, y es notoria en los más visibles de su seno, y así el peso mayor recae sobre sus hombros como “siervo de los siervos de Dios”

            La unidad de la Iglesia es un problema de comunión y no de jerarquía y  lo que le da coherencia más allá de la doctrina es el ser una comunidad de esperanza y amor, sin las que la fe pierde todo su sentido. No es especulativa esta posición si nos damos cuenta de la secuencia de sus Encíclicas. La saga de las mismas comienza con Juan Pablo II, sobre la fe: Fides et Ratio (La Fe y la Razón) y sigue con dos de Benedicto:  Deus Caritas est” (Dios es Amor) y “Spe Salvis” (La Esperanza Salvífica). Esta postura es consistente con la revelación que se nos da en el Evangelio de Jesús de Nazaret, cuyo profetismo consistió en apostar de manera incondicional y contracultural por el Reino de su Padre, que era de redención de los más débiles y marginados en la sociedad de su tiempo, opresión que se ha repetido reiteradamente hasta nuestros días. Esta forma de asumir la realidad era la de confianza en el Padre, pero esta no hubiera pasado de un ejercicio místico  y retórico sin la esperanza de que podía ser real y con la presencia del amor suficiente para arriesgar su propia vida y perderla, por los débiles.

            Entendemos que Su Santidad no gozó del favor de los medios de comunicación, pero antes que nada, quiero recordar un artículo de Vargas Llosa, donde reclamaba que los medios habían dejado de informar para ocuparse de divertir, poniendo como ejemplo la implacable actividad de los reporteros cazadores de imágenes (paparazzi) con la Sra. Mennen, que no solo vulneraban la privacidad de los perseguidos, sino que convertían  sus imágenes en objetos de chantaje, con lo que podemos llegar a la otra cualidad de nuestros medios, no se trata de informar sino de vender y el criterio fundamental es el de hablar de cosas abundantes y atractivas al margen de su veracidad. Se trata más bien de desinformar para dominar, ya que como dice Paul Gergen en su libro “El Yo saturado”, el exceso de información es desinformación. Corresponde entonces al verdadero compromiso del profetismo cristiano, el mantenerse firme en la línea de las convicciones y los compromisos para la reivindicación de los débiles, aunque deterioren la tan apreciada “imagen” de los dirigentes de nuestro tiempo.

            Tomando en cuenta estos criterios, pienso que Benedicto tenía un compromiso fundamental, el del magisterio católico, no el de vender información que generara diversión, ilusión, o causara impresión, sino de sentar cátedra sobre algunos de los problemas que se le planteaban y nuestros medios, monopolizados por severos intereses económicos no claudican ante la santidad. Hasta el humilde Twitter tiene un amargo sabor a palangre.

            Otro profetismo importante, al reconocer su vulnerabilidad personal ante el Pontificado, fue la desmitificación del poder supremo y omnímodo del Papa, con lo que presta un gran servicio al Ecumenismo que reclama el Concilio Vaticano II. En la historia de la Iglesia los dos mayores cismas han girado en torno la autoridad y poder pontificio. La  Iglesia de Oriente, estuvo casi 10 siglos discutiendo el problema dogmático de la naturaleza del Espíritu Santo, pero se consumó la separación en medio de un enfrentamiento del poder de Roma y el de Constantinopla. La crisis de la Reforma ha girado en torno a la Gracia y la Libertad, problema teológico discutido y resuelto entre el Consejo Mundial de Iglesias Luteranas y la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo prefecto era para entonces Ratzinger, actual papa. Sin embargo, es claro que la separación se consumó y se hizo irreparable cuando fueron condenadas sin discusión las “tesis” de Lutero. En los dos casos lo que privó fue la forma en la que se ejerció la autoridad y ese problema provocó una separación difícil de resolver si se parte de la omnipotencia y es el problema de la primacía el que sigue pendiente. Ya Juan Pablo II lo advirtió cuando pidió a los teólogos que reflexionaran sobre el problema.

            El compromiso del Pontífice católico es mucho más extenso en lo que concierne a su responsabilidad histórica a partir del Concilio Vaticano II, cuando la comunidad cristiana ya no se limita a la congregación de los bautizados y ni siquiera es el signo ritual del bautismo el que los caracteriza, sino el seguimiento de Jesús de Nazaret que los congrega en torno al anuncio del Evangelio lo conozcan o no y los agrupa en torno a los débiles y desposeídos y el Papa se sabe un testigo fundamental de ese compromiso.        

            Por lo que refiere a algunos casos concretos que enfrentó durante su pontificado, hay que colocar en primer lugar el de la pederastia, donde se le ha acusado de encubridor. Sin embargo en su pronunciamiento público censuró las conductas, las reconoció como dolorosas y exigió que no se hicieran concesiones. Hay que saber algunas cosas en relación a la autoridad del Papa, que no es jerárquica, sino congregante, ejemplar y magisterial. Tiene la obligación de concertar y hacer congruentes y demostrar con su propia vida el valor de las doctrinas. La conducta aberrante es un delito que compromete a la jurisdicción civil, ya que en lo que se refiere a la enseñanza, nadie discutió su naturaleza reprobable. Hay que advertir que desde la reunificación de Italia, la Santa Sede conserva solo un pequeño territorio donde la autoridad se ejerce a través de la doctrina y la enseñanza, ya que incluso los delitos del orden civil o penal que ocurran en su espacio son manejados por el Estado italiano y en lo que refiere al orden espiritual, incluso el concepto de pecado se discute intensamente en la Iglesia y las sanciones solo comprometen las prácticas sacramentales de los sacerdotes y las enseñanzas de quienes tienen ese carisma, o a lo sumo, se les pide que se retiren de las prácticas de la comunidad (Excomunión). Cuando la Iglesia va más allá de esa enseñanza ejemplar está vulnerando un orden que no le corresponde y es una indebida intromisión en la vida de los ciudadanos.

            La homosexualidad es un problema diferente al de la pederastia, y está pendiente de discusión, no solo en su dimensión moral religiosa, sino cultural y biológica, lo que resultaba difícil antes, por la censura indiscriminada de la que era objeto y ahora, por su aceptación indiscriminada, y en medio de prejuicios es imposible discutir.

            El celibato de los ministros no es un problema de fácil solución cuando ha sido una práctica secular y los mismos sacerdotes tienen un cierto temor a esta responsabilidad. No hay ningún peso doctrinal o tradicional que lo impida, ya que Pedro era casado y su suegra aparece en los relatos de los evangelios. Es una situación que debe resolverse por varios caminos. El Concilio Vaticano II enseñó sobre el valor de los no ordenados en la vida de la Iglesia y el sacerdocio real se lo otorga a las comunidades en las que se organizan los católicos. Incluso en nuestro país con una tradición marcadamente autoritaria de la Jerarquía hay comunidades de base, no solo dedicadas a la oración o a la contemplación, que al fin y al cabo son formas de la caridad, tal como testifica Benedicto cuando anuncia lo que hará después de resignar sus tareas papales, sino con la acción y la renovación social a partir de las escrituras. En todo caso, la asociación de la pederastia con el celibato, no solo es injusta, sino que no habla muy bien del manejo de las inclinaciones y el deseo en la especie humana. La mujer como fuente de pecado desapareció hace mucho tiempo de la práctica cristiana sensata y el disfrute sexual humanizado es una forma legítima y santificadora dentro de la comunidad.

            La ordenación de las mujeres, es otro problema de difícil solución. Ya hay teólogas que se dedican a dilucidar el papel de la mujer en la vida de la Iglesia. En opinión de grandes estudiosos, no hay obstáculo teológico ni doctrinario alguno, e incluso Pablo, a quien se le atribuye la defensa del celibato, tuvo como ayudante a Santa Tecla en la fundación de comunidades. Por el contrario, en los Evangelios se favorece la presencia de la mujer en el testimonio de Jesús y la Vocación Mariana en el seno del catolicismo es un respeto patente por el valor de la mujer en la construcción de la vida cristiana, a pesar de las deformaciones. Ya hay numerosas actividades de la Iglesia donde queda destacada la participación de la mujer. En varios países los consejos de administración parroquial están en manos de mujeres y en Venezuela hay una gran cantidad de mujeres participando con el sacerdote en la práctica ritual de los sacramentos y en la enseñanza, no solo secular, sino en la religiosa. La posición radical a este respecto puede parecer simpática, pero también puede generar una violencia cultural donde las mujeres son arrojadas a las fieras. Las costumbres no se decretan, se conquistan.

            Hay que advertir, que a diferencia de muchas formas políticas actuales, la Iglesia no actúa por demolición sino por construcción. Es radical en el compromiso, en el testimonio y en la defensa de los oprimidos., pero en la acción se parece a la naturaleza, es paciente y meticulosa, actúa mirando a la eternidad, lo que le comporta el riesgo de ser timorata, pero no debemos olvidar que sobre ella ha caído la responsabilidad de ser soporte de la cultura occidental.

            En la famosa polémica del preservativo, lamentablemente, repetir solo lo que él Papa dijo no es atractivo para los medios de comunicación y además enfrenta los intereses de transnacionales poderosas que los producen y los venden, o los Estados que tranquilizan su conciencia ante la miseria y la ignorancia repartiéndolos. Su opinión y la suscribo, es que el preservativo no impide la propagación del VIH, ya que siendo éste producto de la promiscuidad sexual, solo es controlable convirtiendo a la sexualidad en un acto de humanización que comporta una relación de compromiso y responsabilidad. Esta actitud involucra no solo al problema de la transmisión de enfermedades sino a la procreación. Debe mirarse a la cara la miseria, la opresión y la ignorancia, donde se asientan estas situaciones de manera más grave y en otros niveles del desarrollo material, la relación sexual no puede ser manejada con criterios de mercadeo, porque lo que está en juego no es el “pecado” como acontecimiento social, sino la muerte de lo humano como evento cultural.

            En el tema de la teología de la liberación que nace en Europa y que fructifica en América a raíz del Concilio Vaticano II, y que se convierte en inspiración para las reuniones de los obispos latinoamericanos en Medellín, Puebla, y Aparecida, Benedicto, como prefecto de la Congregación para la Sagrada Doctrina de la Fe, solo exigió una separación entre la lectura del Evangelio a partir de los pobres y la praxis marxista que ya entonces y aun ahora en la realidad, se convierte en un totalitarismo feroz, y “muy pronto traiciona a los pobres”. Esta teología al final es una elaboración que se ha venido desarrollando paulatinamente en América Latina, donde el profetismo de la pobreza y de los pobres es el componente esencial de nuestra cultura cristiana, pero se separa de la práctica del odio y la venganza de las pretendidas revoluciones y también del ritualismo y las costumbres que languidecen en las prácticas europeas.

            En lo que refiere a la muerte del burrito de Belén, problema por lo demás anecdótico, es aconsejable que los opinadores sobre este tema lean el libro sobre la infancia de Jesús, donde Ratzinger explica el origen de esta tradición, que aun cuando ciertamente no aparece en los evangelios,  si aparece en el libro de Isaías, en su comienzo. De todas maneras, los protagonistas no fueron el asno y el buey, sino el pesebre ante el cual se inclinaron el asno y el buey por ser la fuente de su alimento, y los Reyes Magos impulsados por las convicciones de su cábala. Lo importante son las personas para quienes el nacimiento era Buena Noticia: María, una pobre de Yahvé, José un varón justo, judío y los pastores, quienes ejercían un oficio despreciado en la sociedad de entonces, ellos son el centro de los que recibieron con alegría la vida de Jesús.

            No hago una apología de Benedicto, ese estilo desapareció hace muchos siglos de la Iglesia Católica, se trata de coexistir con el mundo real, donde las cosas no tienen una sola perspectiva, sino que la discusión y la convergencia más allá del acuerdo, son la esencia de la cultura cristiana.

            En conclusión, la tarea de un Papa no es la de ser simpático y carismático, sino la de ser profético y ejemplar, sobre todo en lo que refiere a las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad. Si no conviene a la cultura imperante, él debe hacer como Jesús, confiar en que el Reino del Padre es posible, que hay otra manera de vivir distinta a la que vivimos y que será mejor, aunque no nos resulte más confortable.

            No entro en las maquinaciones del Cónclave, porque en primer lugar, estoy poco ilustrado al respecto y confío en que el Colegio de Cardenales actúe con el Espíritu del Padre, para el bien, no solo de la Iglesia sino de la humanidad entera. Si de verdad hay un cúmulo de conspiraciones de grupos perversos en el seno de la Curía Romana que han obligado a la renuncia de Benedicto y logran dominar la opinión de los electores, entonces es probable que sean menos los que permanezcan al lado de las estructuras, pero no olvidemos que Jesús quedó solo en la Cruz y ha estado resucitando desde entonces y es posible que nos resulte mejor vernos cara a cara con el Padre y le hablemos con la dulzura, la humildad y el amor de los evangelios, donde solo nos quede el Padrenuestro. También se habló de conspiraciones en la elaboración del Concilio Vaticano II y sin embargo prevaleció el Espíritu de Dios, que sembró cambios que fructifican una y otra vez, a pesar de los intentos de los poderosos por traicionarlos y hacerlos fracasar. Desde entonces no hemos podido dejar de ver en el sufrimiento de los oprimidos la cara de Jesús  anunciando que otro mundo es posible.
 
(*) Médico Anatomopatólogo. Magister en Filosofía.  Estudioso de Teología.

 

jueves, 24 de enero de 2013

25 de enero: La conversión de San Pablo

                                                  San Juan Crisóstomo (*)


Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: Olvidando lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que veo por delante; y, al presentir la inminencia de su muerte, invitaba a los demás a compartir su gozo, diciendo: Estad alegres y asociáos a mi alegría; y, al pensar en sus peligros y oprobios, se alegra también y dice, escribiendo a los corintios: Vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos y de las persecuciones; incluso llama a estas cosas armas de justicia, significando con ello que le sirven de gran provecho.

Y así, en medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: Gracias sean dadas a Dios, que en todo tiempo nos lleva en el cortejo triunfal de Cristo. Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho más que otros apetecen el descanso que lo sigue. La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenia sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.

Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte sin él, de los más encumbrados y honorables.

Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.

Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor, nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.

Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.

Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo.

 (*)   Antioquía, Siria;347-Comana del Ponto, actual Turquía;407. Obispo y doctor de la Iglesia

jueves, 17 de enero de 2013

EL ENIGMA



                                                                                             RUTH CAPRILES (*)



Parábola de Kafka: un ciudadano acude ante las puertas de la ley donde un portero con librea le dice que la puerta está abierta pero que en ese momento no puede entrar. El ciudadano se retira y espera. Cuantas veces acudió ante la puerta, el portero obstaculizó su paso. Pasaron años hasta que envejeció el ciudadano esperando tener acceso a la ley. Antes de exhalar su último aliento llamó al portero y le preguntó: ¿cómo es que la puerta está abierta pero en todo este tiempo no he visto a ninguno atravesarla? El portero le susurró: ¡Ah! Es que esa puerta estaba sólo para usted.

Quizá cuando resolvamos el enigma de esa parábola, podamos enderezar nuestra visión confundida por tanta arbitrariedad, tanta mentira, y descubrir qué hacer para evitar sus consecuencias.

Acudimos una y otra vez ante las puertas de la ley democrática y la puerta permanece abierta pero impedida para nosotros. El enigma no es tanto por qué no puede acceder a la ley el buen ciudadano, sino por qué no se va y se olvida de la ley. O por qué no pasa por encima del portero. El exabrupto del continuismo inconstitucional nos pone ante tres alternativas: la sumisión pasiva hasta extinguirnos, la ilegalidad, la subversión. Y los jacobinos revolucionarios entran en fase peligrosa; incuban su propio colapso. La patria muere por cualquier vía.

La parábola se desenreda. La trampa que pone este enigma al ciudadano es que puesto que pide acceso a la ley, se rige por ella y no puede violarla; ante la fuerza ilegítima de un portero no osa esgrimir similar o mayor fuerza; esa que le confiere el ser ciudadano con derecho a su ley.

De allí viene el dilema que tiene paralizada a la dirigencia de la oposición. Pretende combatir con la ley un gobierno de transgresores. Métodos virginales ante la sombra de los sátiros. ¿Se sale el portero con la suya? Si es así, se extinguirá el ciudadano pero no olvide el portero que se quedará solo y sin oficio. Él cierra finalmente la puerta de la ley que jamás dejó entrar a ciudadano alguno.

(*)  Publicado originalmente en El Universal.
 

jueves, 20 de diciembre de 2012

Una décima para el abuelo

Franklin está corrocloco
Por primer nieto nacido
Por gracia de Dios venido
Para el placer que no es poco.
Güisqui con agua de coco
O champán para el abuelo
Cuya alegría en revuelo
Se extiende desde Caracas
Con el cuatro y las maracas
Para dar gracias al cielo.

                            Emiro Marcano Maza
                              (desde Santa Ana, Estado Nueva Esparta)

 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Poema a la clase media


                                                                         Daniel Cézare (*)


Clase media
medio rica
medio culta
… entre lo que cree ser y lo que es
media una distancia medio grande
Desde el medio
mira medio mal
a los negritos
a los ricos
a los sabios
a los locos
a los pobres
Si escucha a un Hitler
medio le gusta
y si habla un Che
medio también
En el medio de la nada
medio duda
como todo le atrae
(a medias)
analiza hasta la mitad
todos los hechos
y (medio confundida)
sale a la calle con media cacerola
entonces medio llega a importar
a los que mandan
(medio en las sombras)
a veces, sólo a veces, se da cuenta
(medio tarde)
de que la usaron de peón
en un ajedrez que no comprende
y que nunca la convierte en Reina
Así, medio rabiosa
se lamenta
(a medias)
de ser el medio del que comen otros
a quienes no alcanza
a entender
ni medio  

 (*) Por equivocación adjudicamos la autoría de este texto a Mario Benedetti basándonos sólo en información de Internet, lo que es evidentemente un error. Desconocemos datos biográficos del autor, salvo que es de nacionalidad argentina.

 
 
 
                                                                                 

viernes, 23 de noviembre de 2012

La eutanasia larvada entre los retos de la medicina




Entrevista al doctor José María Simón, presidente de los médicos católicos (FIAMC)

                                                     Por H. Sergio Mora


ROMA, viernes 16 noviembre 2012 (ZENIT.org).- Cosméticos realizados con embriofetales; una eutanasia larvada que se va instalando por acción-omisión más que por legislación; una cultura que ve al paciente como un pozo de petróleo. Sin olvidar la problemática de la vida desde la concepción, y no solamente de los embriones que ya tienen forma humana. Son algunos de los temas que aborda el presidente de los médicos católicos, José María Simón.


El presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), el español José María Simón, ha hablado de estas cuestiones en entrevista exclusiva a ZENIT.


Entre las esperanzas, la actualización de la Carta a los Agentes Sanitarios, que será un manual para ellos; y entre las iniciativas, participar en Viena en donde en 2013 se quiere rever el juramento hipocrático.


En la entrevista reivindica el calibre de los temas que se tratan en las diversas iniciativas que se están realizando en Roma, y queeste sábado 17 reunirá en el aula Pablo VI, al Consejo Pontificio de la Pastoral de Salud, de la que el doctor Simón es miembro; al Congreso Europeo de Médicos Católicos (AMCI-FEAMC), junto a la Asociación de Médicos Católicos Italianos (AMCI), y a los participantes de la Conferencia Internacional de Hospitales Católicos que organiza dicho Concejo Pontificio.


Doctor Simón, iniciemos por entender qué es la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos


--Dr. Simón: Es una vieja institución de derecho pontificio de la Iglesia que tiene como función formar al médico, al estudiante de medicina en temas de moral médica. También realizamos acciones de cooperación especialmente en temas de maternidad; damos formación a fundamentalmente médicos si bien también a otro personal sanitario. Trabajamos en los países en que más podemos o en las organizaciones internacionales para que nuestra visión cristiana de la medicina sea más entendida y mejor aceptada.


¿Existen hoy nuevos retos para la medicina?


--Dr. Simón: Sí, hay nuevos retos pero siempre alrededor de lo mismo. Por una parte no ver al otro como una fuente de ingreso, esto es importantísimo aunque se habla poco. Y luego la defensa de la la vida desde la concepción hasta la muerte natural y la transmisión de esa vida y el respeto también por el cadáver o por el embrión muerto espontáneamente es un símbolo de la persona, y no se puede tirado de cualquier manera.


Qué le preocupa hoy a los médicos católicos?


--Dr. Simón: Nos preocupa que se utilicen tejidos embriofetales para cosméticos, eso existe, y obtener las pruebas cuesta mucho. Cuando uno acusa a una compañía concreta se defienden muy bien, con abogados y periodistas, por lo que es muy difícil hacer acusaciones concretas. Pero el hecho está allí, y eso nos preocupa y debe ser combatido.


¿Y esperanzas concretas?


--Dr. Simón: Vemos también con una gran ilusión esta Carta para los agentes sanitarios, como un código deontológico que sería la segunda versión que está preparando el Consejo de Pastoral de la Salud de acuerdo con la Doctrina de la Fe. La primera tuvo mucha calidad y la segunda simplemente es una actualización a las cosas nuevas que tiene la medicina.


Nos habló recién de la muerte natural y respeto de la vida


--Dr. Simón: A partir de aquí tenemos el problema de la eutanasia que parece ser que no va a ir tanto por leyes sino por hechos consumados. Actualmente se esta practicando en muchos países una eutanasia de acción omisión. Alguien decide, o una familia o un oncólogo que alguien ha terminado su vida, que su vida ya no vale la pena, le ponen algo de hidratación, lo sedan y se muere.


¿Se fuerza la muerte?


--Dr. Simón: A veces se fuerza innecesariamente. Es importante entender que la misión del médico es eliminar la angustia, el dolor, el sufrimiento, y hay que hacerlo. Pero no se debe adelantar el proceso de la muerte. En este sentido la definición de eutanasia del Catecismo de la Iglesia es muy buena: “Acción u omisión que por ella misma o en la intención causa la muerte para evitar un sufrimiento”.


Por desgracia está entrando sin leyes, aunque también las hay, porque la cultura de la muerte se desarrolla a diversos niveles, judicial, legislativo, medios de comunicación, hechos consumados, cultura, incluso arte.


Aquí entretanto no se trata de una cuestión sólo religiosa


--Dr. Simón: Hay muchos médicos en el mundo que respetan la vida humana, pueden ser católicos o no, entretanto ellos también necesitan argumentos, apoyo, reunirse, esto es importantísimo.


¿Y estos argumentos dónde los encuentran?


--Dr. Simón: Tenemos buenos recursos en nuestro portal de internet, con subportales, con las declaraciones públicas que hacemos en nuestros congresos que los sabemos organizar muy bien. Allí se trabaja con publicaciones científicas, se presentan los avances, se hace ciencia, relaciones sociales entramos en contacto con los medios de comunicación. Con los médicos católicos rezamos, hay también ecumenismo y una formación en tema de moral médica. Del congreso se aprovecha todo, incluso los ratos libres en los que se puede consultar a un colega, y entender cómo se piensa en un país o en otro.


¿Hoy cómo se ve el encarnizamiento terapéutico?


--Dr. Simón: Esto es algo que se veía más antes que ahora. Se lucha y toda la medicina está de acuerdo, la oficial, secular, los médicos católicos, la Iglesia, en otras Iglesias, que debe ser combatido y que es un abuso. Porque a veces algunos diagnósticos o terapias para los pacientes son desproporcionados para los resultados que se pueden esperar.


¿Y por lo que se refiere a la transmisión de la vida?


--Dr. Simón: Nos preocupa también la transmisión de la vida. La encíclica Humana Vitae es muy buena doctrina, resuelve muchos problemas. Quien respeta la Humanae Vitae respeta a su mujer y le es fiel, no mata a sus hijos en el aborto, no engendra in vitro sino que procrea naturalmente, respeta el embrión aunque muera naturalmente.


¿O sea que la Humanae Vitae tuvo visión de futuro?


--Dr. Simón: Muchísima, es profética. La FIAMC, en su página web, buscando Humanae Vitae, está nuestro documento. Y estamos preparando un segundo documento en el que también nos ayuda un luterano y espero que el año que viene en el aniversario de la publicación de la carta apostólica Mulieris Dignitatem podremos difundir este documento científico de apoyo a la Humanae Vitae.


¿Qué aportó la FIAMC al Sínodo?


--Dr. Simón: La FIAMC recibió mucho más de lo que aportó. Pudimos dirigirnos a la plenaria del sínodo y hablar con los obispos uno a uno y los auditores. Preguntando por las asociaciones de médicos católicos en los diversos países y darnos a conocer. Aunque el sínodo fuera solo para rezar y verse ya hubiera sido útil. El sínodo le da al santo padre una serie de documentos para que haga una exhortación, pero el sínodo en sí es útil. Además el privilegio de estar trabajando con el santo padre.


La defensa de la vida no es sólo porque uno es católico.


--Dr. Simón: Es compartida no solo a nivel ecuménico, sino también interreligioso y hasta por ateos. Es de todos, está en el derecho natural. Hay muchas cosas que todo el mundo entiende, matar a otro especialmente si es inocente lo entienden todos.


Hoy sobre el aborto hay más claridad aunque siguen haciéndolos


--Dr. Simón: El aborto es algo que tenemos muy estudiado. Por desgracia entra algo del diablo y por lo tanto no se va a resolver sólo con medidas legislativas o con argumentos, es algo que necesita un apoyo de lo Alto. Porque por algún motivo gente muy inteligente que admite que hay un ser humano en marcha incluso constituido acepta que se le pueda eliminar por causas diversas.


Hoy la ciencia demuestra claramente que se suprime una vida humana.


--Dr. Simón: Más que nunca se sabe que desde el momento de la concepción hay un ser que es distinto del padre y de la madre, que va a desarrollarse de una forma coordinada, gradual, progresiva, que necesita combustible y por ello se implanta en el útero de la madre, saca combustible para seguir creciendo y es uno de nosotros.


¿Con los embriones quizás hay menos conciencia en el gran público?


--Dr. Simón: Incluso con los embriones --que tienen forma visible humana- hay poca conciencia, pero creo que la conciencia está ofuscada por el mal.


¿Tienen forma humana también los criogenizados?


--Dr. Simón: Tienen forma humana en su genética, en su ADN, expresándose: eso es un ser humano. Esa conciencia, insisto, está ofuscada por el mal, cualquier ser humano puede entender que es un ser humano ese embrión microscópico.


¿Sobre la próxima declaración de Viena, cuál es el temor?


--Dr. Simón: Tenemos varios frentes, estamos interesados en la próxima declaración de Viena sobre la medicina que será el año que viene, veremos cómo acaba. El temor es que el juramento hipocrático --que no es perfecto pero está muy bien, no es perfecto porque alude a unos dioses que no se quiénes son. Pero por lo que se refiere a la medicina está muy bien--, vaya a ser cambiado oficialmente.


¿Cuál es la clave para tratar a los pacientes?


--Dr. Simón: En el fondo es tratar mejor a la gente con gran competencia profesional viendo a la otra persona como un hermano un hijo o un padre, nunca verlo como un pozo de petróleo.


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TOMADO DE:   ZENIT, El mundo visto desde Roma
Agencia de Noticias
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lunes, 12 de noviembre de 2012

NO SOMOS MAYORÍA

 
                                    ALEXIS MÁRQUEZ RODRÍGUEZ (*)

Mientras no nos saquemos de la cabeza ciertas falacias, no dejaremos de ser una oposición frustrada. Una de esas falacias es la de que somos mayoría, pero un sistema electoral perverso nos arrebata el triunfo en las elecciones. Si fuésemos mayoría no podrían robarnos los votos, salvo mediante el fraude aritmético, como el de Marcos Pérez Jiménez en 1952, cuando el dictador mandó a cambiar las cifras del resultado final, que daban el triunfo a la oposición, y se puso a ganar al gobierno, provocando la renuncia de la mayoría del Consejo, por lo que tuvieron que nombrar otro que acatase sus órdenes. Tal tipo de fraude hoy es imposible por muchos factores. Lo cual no significa que ahora no se cometan hechos fraudulentos, pero de otra naturaleza.
Para probar que somos mayoría se arguye, entre otras cosas, que en el referendo constitucional y en las elecciones parlamentarias sacamos más votos que el gobierno. Pero es obvio que en los votos de la oposición en esos casos muchos fueron ocasionales, incluso de chavistas incómodos o disgustados, que sumaron sus votos a los opositores, pero sin ser realmente de oposición.
Desde luego que la votación opositora ha venido creciendo y va a crecer aún más. La tarea primordial de la oposición en estas circunstancias es cómo lograr que ese crecimiento sea constante y firme, hasta convertirnos en mayoría, aun habiendo fraude.
Otra de las falacias de la oposición es la tendencia a subestimar al chavismo. A menudo se dice que el gobierno no ha hecho nada en catorce años, y al mismo tiempo se le acusa de populista y demagogo. Pero si es populista y demagogo es porque algo ha hecho, solo que lo ha hecho mal, con obras incompletas, abandonadas antes de terminarlas, o de mala calidad. No se puede negar, por ejemplo, que en los últimos meses se ha desarrollado en todo el país un vasto plan de viviendas. Otra cosa es que haya sido en menor cantidad de lo prometido y necesario, y sobre todo que sean construcciones defectuosas, hechas con materiales de mala calidad y sin los servicios elementales, pero que en todo caso cumplen sus fines electoreros.
La tarea de la oposición en lo adelante no es sencilla ni fácil. Se trata de convertir en mayoría la minoría que hoy somos. Lo cual supone correlativamente convertir la actual mayoría chavista en minoría. Que ello es posible lo prueba que esa mayoría chavista ha ido disminuyendo progresivamente en los catorce años de gobierno de Chávez, mientras que la minoría opositora ha ido creciendo, incluso en mayores proporciones.
 
 
(*)  Escritor, abogado, ensayista y profesor universitario.  Publicado originalmente en Tal Cual el 26 de octubre de 2012.  Reproducido con permiso del autor.