viernes, 1 de agosto de 2014

DOS GRANDES LECTORES


                                        RICARDO GIL OTAIZA   (*)








Leer debería representar para todos una necesidad interior, un anhelo profundo que busque llenar ese vacío que necesariamente conlleva la cotidianidad, el día a día, la repetición mecánica de actividades que llega a ser una insoportable carga anímica. El verdadero lector no se aflige por las páginas y los libros pendientes, ni busca excusas para postergar la actividad, como quien escurre el bulto frente a una pesada tarea escolar. Nada de eso.  El lector de veras asume el proceso de la lectura como parte de su ser; como esa energía que es inherente a la vida misma y no se puede dudar entre hacerla o dejarla para otro día.

La lectura se convierte entonces en parte de nosotros mismos; en una representación de aquello que somos y ante lo cual no existe vacilación ni extravío.  La historia de la literatura nos presenta extraordinarios de casos de lectores que han dejado su aliento en las páginas de los libros, que han hecho de la relación con el texto un binomio, una dupla perfecta, hasta alcanzar cimas elevadas de completud intelectual y espiritual sin las que no podrían definirse como tales. Borges es en este sentido el lector por antonomasia; el lector voraz que estableció con los libros una empatía más allá de lo terreno hasta profundizar en el plano de lo metafísico. Borges y la lectura (o el libro) son, por decirlo de alguna manera, una misma cuestión, una misma esencia; una individualidad sólo escindida por la compleja postura  intelectual ante lo leído, que implicó  hasta su muerte, eso sí, su única distancia. 





Borges era sus libros y sus lecturas y jamás pudo comprender su existencia más allá de las páginas y de la letra impresa; traducida luego en lectura a medida en que fue perdiendo la visión hasta quedar completamente ciego (cuestión que le venía de familia ya que su padre perdió la visión en la edad madura). Y esta realidad la comprendieron todos quienes formaron parte de su círculo íntimo, de su mundo de relaciones, y no osaron desvincular jamás esa amalgama perfecta dada entre un lector puro y su razón de ser libresca, porque hubiese sido sencillamente impensable, inaudito en una personalidad como la de Borges: fundida, entendida, sopesada y sojuzgada desde la lectura y el libro.

Tal fue la realidad borgeana en el hogar, que Leonor, la inefable Leonor (su madre) se erigió en complemento, en apoyo para la pasión libresca del hijo, en lectora contumaz, en crítico, en analista de sus textos, en factor desencadenante de sus demonios internos que lo impulsaron siempre a ser como fue: una inteligencia prodigiosa entregada por entero a la palabra. Fany, su mucama, también ayudó mucho en esto, y hasta Beppo, su gato siamés, solía dormir en el regazo del escritor mientras su amo se perdía en los insondables senderos de la literatura. Toda la estancia que por muchos años constituyó el hogar de Borges giraba en torno al libro, y a las posibilidades de acceso que el esteta podía tener a ellos desde cualquier ángulo: desde el ininteligible concierto de sombras que llegó a vivir mucho antes de la vejez.

Como buen borgeano que fue, Augusto Monterroso hizo del libro y la lectura su mundo de relación. Tan profunda llegó a ser la pasión de este genial guatemalteco por los libros, que alguna vez, en una de sus brillantes (y temidas) ocurrencias, llegó a afirmar que lo único que le acontecía era los libros. Hablar de Monterroso es hacerlo de libros y de palabras, porque su periplo vital giró en torno a las letras; ese fue su verdadero y único mundo, y eso lo hizo grande a pesar de su disminuida corporeidad; cuestión que en su juventud fue tal vez un inconveniente, pero que en plena adultez, sostenido por la fuerza inconmensurable de la palabra y de las lecturas, se transformó de pronto en risible anécdota.







Tan consustanciales llegaron a ser los libros en la existencia de Augusto Monterroso, que le ayudaron a paliar los normales temores que a todas las personas nos abaten frente a las oscuras circunstancias del vivir. Cuenta que el escritor viajaba en los aviones abrazado a un voluminoso diccionario de filosofía, que era tan grande como su propia humanidad. Eso sin olvidar que en su juventud trabajó en una carnicería y en los tiempos libres, cuando no había clientes, se arrinconaba a devorar los clásicos hasta que fue pillado por el dueño, quien en lugar de echarlo de su trabajo supo reconocer su "extravío" y lo recompensó obsequiándole importantes libros, que a decir del autor enriquecieron su pasión lectora y lo sacaron de la tinieblas de la ignorancia hasta hacer de él un consagrado escritor autodidacto; un gigante de la palabra escrita.















@GilOtaiza

(*) Publicado en EL UNIVERSAL
viernes 1 de agosto de 2014  12:00 am

sábado, 26 de julio de 2014

Pastillas, píldoras, tabletas, comprimidos, ¿Son lo mismo?


Reproducido de comunicación de José Félix Oletta


Medicamento en comprimidos.

Un medicamento es uno o más fármacos, integrados en una forma farmacéutica, presentado para expendio y uso industrial o clínico, y destinado para su utilización en las personas o en los animales, dotado de propiedades que permitan el mejor efecto farmacológico de sus componentes con el fin de prevenir, aliviar o mejorar enfermedades, o para modificar estados fisiológicos.

Desde las más antiguas civilizaciones el hombre ha utilizado como forma de alcanzar mejoría en distintas enfermedades productos de origen vegetal, mineral, animal o en los últimos tiempos sintéticos.1 El cuidado de la salud estaba en manos de personas que ejercen la doble función de médicos y farmacéuticos. Son en realidad médicos que preparan sus propios remedios curativos, llegando alguno de ellos a alcanzar un gran renombre en su época, como es el caso del griego Galeno (130-200 d.C.). De él proviene el nombre de la Galénica, como la forma adecuada de preparar, dosificar y administrar los fármacos. En la cultura romana existían numerosas formas de administrar las sustancias utilizadas para curar enfermedades. Así, se utilizaban los electuarios como una mezcla de varios polvos de hierbas y raíces medicinales a los que se les añadía una porción de miel fresca. La miel además de ser la sustancia que sirve como vehículo de los principios activos, daba mejor sabor al preparado. En ocasiones se usaba azúcar. También se utilizaba un jarabe, el cual ya contenía azúcar disuelta, en vez de agua y el conjunto se preparaba formando una masa pastosa. Precisamente Galeno hizo famosa la gran triaca a la que dedicó una obra completa, y que consistía en un electuario que llegaba a contener más de 60 principios activos diferentes. Por la importancia de Galeno en la Edad Media, se hizo muy popular durante esta época dejando de estar autorizada para su uso en España en pleno siglo XX.2
Es precisamente en la Edad Media donde comienza su actividad el farmacéutico separado del médico. En su botica realiza sus preparaciones magistrales, entendidas como la preparación individualizada para cada paciente de los remedios prescritos, y se agrupan en gremios junto a los médicos. En el renacimiento se va produciendo una separación más clara de la actividad farmacéutica frente a médicos, cirujanos y especieros, mientras que se va produciendo una revolución en el conocimiento farmacéutico que se consolida como ciencia en la edad moderna. La formulación magistral es la base de la actividad farmacéutica conjuntamente con la formulación oficinal, debido al nacimiento y proliferación de farmacopeas y formularios, y esta situación continúa hasta la segunda mitad del siglo XIX.3
A partir de este momento empiezan a aparecer los específicos, que consistían en medicamentos preparados industrialmente por laboratorios farmacéuticos. Es así, que las formas galénicas no adquirirán verdadero protagonismo hasta alrededor de 1940, cuando la industria farmacéutica se desarrolla y éstas comienzan a fabricarse en grandes cantidades. Desde entonces hasta hoy en día las maneras en que se presentan los medicamentos han evolucionado y la diversidad que encontramos en el mercado es muy amplia.4

Forma farmacéutica

Forma galénica o forma farmacéutica, es la disposición individualizada a que se adaptan los fármacos (principios activos) y excipientes (materia farmacológicamente inactiva) para constituir un medicamento.5 O dicho de otra forma, la disposición externa que se da a las sustancias medicamentosas para facilitar su administración.
El primer objetivo de las formas galénicas es normalizar la dosis de un medicamento, por ello, también se las conoce como unidades posológicas. Al principio, se elaboraron para poder establecer unidades que tuvieran una dosis fija de un fármaco con el que se pudiera tratar una determinada patología.4
La importancia de la forma farmacéutica reside en que determina la eficacia del medicamento, ya sea liberando el principio activo de manera lenta, o en su lugar de mayor eficiencia en el tejido diana, evitar daños al paciente por interacción química, solubilizar sustancias insolubles, mejorar sabores, mejorar aspecto, etc.

Clasificación

Los medicamentos se dividen en cinco grupos:
  • Especialidad farmacéutica: Es el medicamento de composición e información definidas, de forma farmacéutica y dosificación determinadas, preparado para su uso medicinal inmediato, dispuesto y acondicionado para su dispensación al público, con denominación, embalaje, envase y etiquetado uniformes según lo dispongan las autoridades sanitarias.
  • Fórmula magistral: Es el medicamento destinado a un paciente individualizado, preparado por el farmacéutico, o bajo su dirección, para cumplimentar expresamente una prescripción facultativa detallada de las sustancias medicinales que incluye, según las normas técnicas y científicas del arte farmacéutico, dispensado en su farmacia o servicio farmacéutico y con la debida información al usuario.
  • Preparado o fórmula oficinal: Es aquel medicamento elaborado y garantizado por un farmacéutico o bajo su dirección, dispensado en su oficina de farmacia o servicio farmacéutico, enumerado y descrito por el Formulario, destinado a la entrega directa a los enfermos a los que abastece dicha farmacia o servicio farmacéutico.
  • Medicamento prefabricado: Es el medicamento que no se ajusta a la definición de especialidad farmacéutica y que se comercializa en una forma farmacéutica que puede utilizarse sin necesidad de tratamiento industrial y al que la autoridad farmacéutica otorgue autorización e inscriba en el registro correspondiente.
  • Medicamento en investigación: Forma farmacéutica de una sustancia activa o placebo, que se investiga o se utiliza como referencia en un ensayo clínico, incluidos los productos con autorización de comercialización cuando se utilicen o combinen, en la formulación o en el envase, de forma diferente a la autorizada, o cuando se utilicen para tratar una indicación no autorizada, o para obtener más información sobre un uso autorizado.
Además, pueden recibir algunos calificativos específicos como:

Según la prescripción médica

En España y algunos países latinoamericanos, los medicamentos se dispensan, distribuyen o venden exclusivamente en las farmacias. Existen dos tipos de medicamentos según la prescripción médica:
  • Medicamento de venta libre: Son aquellos medicamentos que se distribuyen libremente en las farmacias, sin necesidad de prescripción o receta médica. Se dividen en dos categorías:
    • Las Especialidades farmacológicas publicitarias (EFP) se corresponden con medicamentos publicitados en los medios de comunicación de masas como, por ejemplo, la televisión.[cita requerida]
    • Los productos OTC ("Over the Counter") son fármacos destinados al alivio, tratamiento o prevención de afecciones menores, con los que se posee una amplia experiencia de uso y han sido expresamente autorizados como tales.
  • Medicamento con receta médica: Son aquellos medicamentos recetados por un médico para el tratamiento de una enfermedad o síntoma en concreto.

Según derecho de explotación

  • Medicamento con patente: Aquellos medicamentos de investigación propia del laboratorio que los comercializa, sujetos a la protección comercial que brindan las agencias internacionales de patentes.
La patente no se limita a la molécula, sino también a la formulación, mecanismo de producción, o asociación con otras moléculas. Mediante sucesión de patentes las casas farmacéuticas consiguen prolongar el periodo de exclusividad de sus presentaciones comerciales, aun cuando presentaciones anteriores de la misma molécula hayan quedado libres.
  • Medicamento genérico: Aquellas presentaciones de moléculas que ya no están protegidas por la patente de su investigador.
Pueden ser libremente producidas por otros laboratorios y suelen conllevar un menor precio. Las distintas Agencias del medicamento y organizaciones reguladores nacionales aseguran las similares bioequivalencia y biodisponibilidad de los medicamentos genéricos frente a aquellos que les son referencia.

Según la vía de administración

Existen numerosas formas de clasificar las formas galénicas, según el factor que tengamos en cuenta: su estado físico, la vía de administración, el origen de sus componentes, etcétera. No obstante la más utilizada y la más útil desde el punto de vista de la medicina es la clasificación según la vía de administración que usen.

Oral

La mayor parte de los fármacos administrados vía oral buscan una acción sistémica, tras un proceso previo de absorción entérica. En la absorción oral intervienen factores dependientes del individuo y otros dependientes de los fármacos que van a influir en la mayor o menor eficacia del fármaco administrado. Así mismo, la vía oral es motivo frecuente de interacciones farmacológicas, artículo éste que aconsejamos consultar para conocer la importancia de factores como el pH, toma o no de alimentos, tipo de éstos, velocidad del tránsito intestinal, u otros muchos que pueden influir en la absorción de un fármaco.
La vía oral constituye la vía más utilizada de administración de fármacos, subdividiéndose a su vez, en formas líquidas y formas sólidas.

A. Formas orales líquidas. No plantean problemas de disgregación o de disolución en el tubo digestivo, lo que condiciona una acción terapéutica más rápida. Por el contrario no están protegidas, en caso de reactividad, frente a los jugos digestivos. Resultan de elección particularmente en niños. Los líquidos para administración oral son habitualmente soluciones, emulsiones o suspensiones que contienen uno o más principios activos disueltos en un vehículo apropiado. Los vehículos pueden ser:
  • Acuosos: sirven para disolver principios activos hidrosolubles. Los más comunes son los jarabes (que contienen una alta concentración de azúcar, hasta un 64% en peso).
  • Mucílagos: líquidos viscosos resultantes de la dispersión de sustancias gomosas (goma arábiga, tragacanto, agar, metilcelulosa) en agua. Se usan, sobre todo, para preparar suspensiones y emulsiones.
  • Hidroalcohólicos: los elixires son soluciones hidroalcohólicas (25% alcohol) edulcoradas utilizadas para disolver sustancias solubles en agua y alcohol.
Estas formas líquidas pueden contener también sustancias auxiliares para la conservación, estabilidad o el enmascaramiento del sabor del preparado farmacéutico (conservantes, antimicrobianos, antioxidantes, tampones, solubilizantes, estabilizantes, aromatizantes, edulcorantes y colorantes autorizados).
Las formas farmacéuticas líquidas para administración oral más usuales son:
Gotas
Son soluciones en las que el principio activo está concentrado. Su dinamica es ingerirlas de manera gradual.
Jarabes
Forma farmacéutica que consiste en una solución acuosa con alta concentración de carbohidratos tales como sacarosa, sorbitol, dextrosa, etc.; de consistencia viscosa, en la que se encuentra disuelto el o los principios activos y aditivos.7
Tisanas
Las tisanas son infusiones con baja concentración de principios activos. Son las más seguras durante su utilización, la base es una o varias hierbas medicinales y se diluyen generalmente en agua caliente; pueden ser endulzadas con miel para mejorar su sabor. Existen diferentes preparaciones:
  • Infusiones:
Se extraen las propiedades de las plantas vertiendo agua caliente sobre ella y dejando reposar durante 5 o 10 minutos.
  • Cocimientos:
Se hierve la parte más dura de la planta durante 3-30 minutos a fuego lento.
  • Maceraciones:
Se deja reposar la hierba medicinal desde 6 horas hasta semanas para extraer el principio activo. MERC G9611
Elixires
Elixires de principios de siglo.
Forma farmacéutica que consiste en una solución hidroalcohólica, que contiene el o los principios activos y aditivos; contiene generalmente sustancias saborizantes, así como aromatizantes. El contenido de alcohol puede ser del 5 al 18 por ciento.7
Suspensiones
Son mezclas heterogéneas formadas por un sólido en polvo (soluto) o pequeñas partículas no solubles (fase dispersa) que se dispersan en un medio líquido (dispersante o dispersora). Sólido en líquido que no es soluble en este.
Suspensión extemporánea
Aquella que, por su poca estabilidad, se prepara en el momento de ser administrada.
Viales bebibles
Comprimidos.
B. Formas orales sólidas. Las formas sólidas, presentan una mayor estabilidad química debido a la ausencia de agua, lo que les confiere tiempos de reposición más largos. Además, estas formas galénicas permiten resolver posibles problemas de incompatibilidades, enmascarar sabores desagradables e incluso regular la liberación de los principios activos.
Las formas farmacéuticas sólidas más frecuentes para administración oral son:
Comprimidos
Formas farmacéuticas sólidas que contienen, en cada unidad, uno o varios principios activos. Se obtienen aglomerando, por compresión, un volumen constante de partículas. Se administran generalmente por deglución, aunque se pueden dar otras posibilidades.
Forma farmacéutica Cápsulas.
Cápsulas
Las cápsulas son preparaciones de consistencia sólida formadas por un receptáculo duro o blando, de forma y capacidad variable, que contienen una unidad posológica de medicamento. Este contenido puede ser de consistencia sólida, líquida o pastosa y estar constituido por uno o más principios activos, acompañados o no de excipientes. El receptáculo se deshará por la acción de los jugos gástricos o entéricos, según la formulación, liberando entonces el principio activo.
Granulados
Agregados de partículas de polvos que incluyen principios activos, azúcares y coadyuvantes diversos. Se presentan en forma de pequeños granos de grosor uniforme, forma irregular y más o menos porosidad. Existen granulados de distintos tipos: efervescentes, recubiertos, gastrorresistentes y de liberación modificada.
Sellos
Son cápsulas con un receptáculo de almidón. Prácticamente, han sido desplazados por las cápsulas duras.

Pastillas
Son pastillas para desleir en la cavidad bucal. Se diferencian de las píldoras por el tamaño y de los comprimidos por la técnica de elaboración. Sus constituyentes principales son la sacarosa, un aglutinante y uno o más principios activos.
Pastillas oficinales o trociscos
Presentan una consistencia semisólida y están constituidas primordialmente por los principios activos y goma arábiga como aglutinante. Suelen recubrirse, para su mejor conservación, con parafina o azúcar en polvo (escarchado). Se emplean para la vehiculización de antitusígenos y antisépticos pulmonares.
Liofilizados
Son preparaciones farmacéuticas que se acondicionan en forma de dosis unitarias y se liofilizan a continuación. Son formas muy porosas e hidrófilas y fácilmente dispersables en agua.
Colutorios
Son soluciones acuosas viscosas para el tratamiento tópico de afecciones bucales. Se aplican con un pincel o una espátula. Estrictamente un colutorio se diferencia de un enjuague bucal al no llevar viscosizantes y puede ser sólido (polvos o comprimidos) para diluir antes de usar.8

Comprimido Sublingual

Una forma especial de administración oral es la vía sublingual. En esta vía normalmente, se utilizan comprimidos que se disuelven debajo de la lengua absorbiéndose directamente. Tiene el inconveniente de ser exclusivamente permeable al paso de sustancias no iónicas, muy liposolubles. Esto hace que sólo puedan administrarse por esta vía fármacos de gran potencia terapéutica como la nitroglicerina o el isosorbide. Se utiliza para conseguir una acción terapéutica rápida o para fármacos que posean un alto grado de metabolización hepática, se degraden por el jugo gástrico o no sean absorbidos por vía oral. No obstante también se encuentran en el mercado presentaciones por comodidad del usuario. (Véase la formulación Flas en el epígrafe de innovaciones galénicas).
Píldoras
Preparaciones sólidas y esféricas, destinadas a ser deglutidas íntegramente. Cada unidad contiene uno o más principios activos interpuestos en una masa plástica. Se encuentran en franco desuso habiendo sido desplazadas por los comprimidos y cápsulas.


Una píldora (probablemente del latín pílula que significa «pelotilla»), es una forma farmacéutica sólida, redonda de administración oral, poco usada desde la aparición de las comprimidos y cápsulas
. Las píldoras son de preparación artesanal en la que se mezclan los ingredientes activos con excipientes como jarabes de glucosa en un mortero resultando en una pasta a la que se le da la forma de cilindro delgado. Luego se secciona o divide en porciones individuales de igual tamaño en forma de pequeñas esferas y se cubren con un barniz azucarado para hacerlos más agradables a la ingestión.

Hace dos mil años, un barco mercante romano con suministros medicinales se hundió frente a la costa de la actual región de la Toscana en Italia. Entre los tesoros que han sido recuperados se encontraron seis pastillas como comprimidos. Ahora bien, el análisis químico ha revelado los ingredientes de esos recursos sanitarios antiguos, tales como el zinc, que tiene propiedades anti-inflamatorias y otros (Proc. Natl Acad Sci EE.UU., DOI:.. 10.1073/pnas.1216776110). La investigación proporciona una visión poco común en las prácticas de la salud y las culturas médicas del Imperio Romano. Los comprimidos de 4 cm de largo contienen principalmente hidrocincita smithsonita, cargada de zinc, tiene una actividad antibacteriana y antiviral que ayuda a la reducción de la inflamación, dice Erika Ribechini, químico de la Universidad de Pisa, quien dirigió la investigación. Las píldoras antiguas también contienen resina de pino, moléculas grasas de animales y plantas, así como polen. También están presentes en los comprimidos cera de abejas.

Su equivalente en inglés (pill) suele utilizarse, aunque de forma incorrecta, como sinónimo de tablet (tableta), que a su vez en castellano es prácticamente sinónimo de pastilla. Dada la importancia del inglés como lengua de intercambio en el campo de la medicina, las confusiones a la hora de la traducción se suman a las confusiones en ambos idiomas. La consecuencia es que se ha creado un maremagnum en el que píldora, pastilla, comprimido, tableta y ya por extensión incluso el concepto de cápsula, vienen a ser sinónimos, cuando en realidad son entidades claramente diferenciadas entre sí. Para terminar de complicar el asunto, el término «la píldora» es usado de manera generalizada para referirse a los anticonceptivos orales, sea cual sea la forma galénica de presentación de los mismos. En este sentido puede ser muy interesante la lectura del artículo de Rafael Rivera, médico, traductor e intérprete médico, en la revista Intercambios.1

Innovaciones galénicas

La industria farmacéutica está continuamente desarrollando nuevas formas de hacer llegar el fármaco a su destino de la forma más rápida y eficaz. Al igual que el descubrimiento de nuevos fármacos, las nuevas galénicas están sujetas a patente de propiedad, pasando al cabo de un tiempo a dominio público. Así, por ejemplo, Norman Leo Henderson y Louis Nasir Elowe inventaron en 1969 las cápsulas de liberación prolongada con la patente 3427378.26 De esta manera, continuamente se están inventando sistemas, que basados en las fórmulas galénicas clásicas, aportan un plus de efectividad al producto comercial. Algunos ejemplos serían:
  1. Sistema OROS o de Microbomba osmótica. Es un sistemas que permite la liberación temporal controlada del fármaco. Está constituido por un reservorio que contiene el fármaco, formado por un núcleo sólido con capacidad osmótica. Rodeando el reservorio existe una membrana semipermeable que permite el paso del agua procedente del exterior del sistema. Cuando el comprimido entra en contacto con el jugo gastrointestinal, la penetración del agua produce la disolución del núcleo osmótico y la salida del medicamento por un orificio o zona de liberación. El tamaño del poro de la membrana semipermeable va a condicionar la mayor o menor entrada de agua y, por tanto, la velocidad de liberación del principio activo.27
  2. Sistema Filmtab.
  3. Sistema MUPS: En 1998 AstraZéneca desarrolló el sistema MUPS (Multiple Unit Pellet System) o Sistema Multigranular. La formulación de los comprimidos MUPS permite una liberación rápida de 1.000 a 2.000 unidades de principio activo con protección frente al ácido en el estómago. Son más pequeñas que las unidades contenidas en una cápsula tradicional, se dispersan con facilidad y se disuelven en el intestino delgado ofreciendo una eficacia más predecible.28
  4. Liposomas: Los liposomas son vesículas extraordinariamente pequeñas compuestas principalmente por fosfolípidos organizados en bicapas. Estas vesículas contienen una fase acuosa interna y están suspendidas en una fase acuosa externa. Se utilizan básicamente para transportar los principios activos de una manera lo más selectiva posible. Dependiendo de su naturaleza, el fármaco se puede incorporar dentro del liposoma (si es hidrofílico) o en la bicapa liposomal (caso de los lipofílicos).29 Las ventajas de esta forma galénica serían:
  • Aumento de la eficacia y disminución de la toxicidad del principio activo encapsulado.
  • Prolongación del efecto.
  • Mejor absorción, penetración y difusión.
  • Posibilidad de vías de administración alternativas.
  • Estabilización del principio activo.
  1. Sistema Flas: "Es una forma sólida oral que tiene como propiedad que no hace falta deglutir el contenido, sino que se absorbe directamente en contacto con la cavidad bucal"4
  2. Sistema Chronosphère.
  3. Gel Termoreversible: Forma farmacéutica que permite que la preparación se mantenga en forma de solución líquida a temperaturas inferiores a 25 °C; en cambio a temperaturas próximas a 35 °C (cuando entra en contacto con el cuerpo humano) aumenta su viscosidad y la solución líquida se transforma en gel. Es ideal para uso en mucosas, ya que la forma líquida favorece la penetración pero al convertirse en sólido se evita el goteo y la deglución. Los laboratorios españoles SALVAT utilizan este sistema para algunos de sus productos de uso por vía nasal. [11]



Referencias.

1. Wikipedia


  1. Rafael Rivera, M.D., FACP. Píldoras, pastillas, comprimidos, tabletas, capletas, grageas y una nueva maravilla por venir: la capuleta. en Intercambios, Volume 11, Issue 3 / Fall, 2007 / ISSN 1550-2945

lunes, 21 de julio de 2014

ME CAÍ DEL MUNDO Y NO SÉ POR DÓNDE SE ENTRA

     (Para mayores de 50)




                                           EDUARDO GALEANO

L o que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. Tiramos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapato, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos. De “por ahí” vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. Y no es que haya sido mejor, es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo”, pasarse al “compre y bote que ya se viene el modelo nuevo”. Hay que cambiar el auto cada tres años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado. ¡Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo! Pero por Dios.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre. Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería… ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos…  ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!! Los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas.  ¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga.  Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado.

sábado, 3 de mayo de 2014

LOS ASUNTOS DE “LA MESA” RECONCILIADORA.

                                                           
                                                            NELSON HAMANA (*)







            Seguimos con la mala costumbre nacional de mantener una mitología de la Unidad que consiste en que todos hagamos las mismas cosas y con los mismos criterios y que los buenos son los míos y además son los únicos.
            Recuerdo de mis tiempos de ejercicio político, que un dirigente que era tenido por buen estratega, tanto que se iba a enseñar a resolver problemas a otros países y que logró buena parte de la paz de la que disfrutó por un tiempo en el Continente, nos enseñaba que solo debía ser único el propósito, pero los frentes de lucha era mejor que fueran múltiples, pero coincidentes.
            Nadie descalifica las protestas, nadie discute la necesidad del cambio político, pero parece que hubiera discrepancia en lo que refiere a la necesidad de la reconciliación nacional.
            Primero hay que definir en qué consiste la reconciliación, no se trata de ponerle buena cara a los que han ejercido arbitrariamente el poder, no se trata de pedir impunidad para los que hayan cometido actos de corrupción, ni tampoco puede ser un sobreseimiento para los que escondiéndose en su condición opositora hayan sido actores o cómplices de mal manejo de la vida pública. Se trata de lograr que los venezolanos discutan sin odiarse, sin excluirse. No es ni siquiera ser generosos con los que gobiernan, es exigirles que cambien su manera de gobernar y lograrlo.
            En lo que refiere a las protestas, para que recuperen su frescura es necesario que vuelvan a su espontaneidad y su originalidad. Para este momento las siento absolutamente burocratizadas, repetitivas y monótonas y asisto a todas, pero con resignación. Hasta los itinerarios se repiten una y otra vez y la represión es tan repetitiva y predecible, que a veces pienso que son los mismos videos los que recibo y que todo se hace con libretos ya conocidos, de uno y otro lado y esta situación en definitiva es una forma de complicidad.
            En lo que refiere a las negociaciones, hay varios matices que deben ser destacados, por una parte, quien debe tener la culpa de la sociedad conflictiva, estancada y sin imaginación en la que vivimos, debe ser quien gobierna, no el que se le opone. No tiene mucho sentido que digamos aspirar a un futuro mejor y optar solamente por el conflicto como única solución.
            Cuando se protesta y se aspira a otra situación, lo mejor es tener bien definida la realidad a la que se quiere llegar y señalar cuáles son los obstáculos que impiden lograr las soluciones y escoger los caminos para llegar a ese destino.
            Es indudable que un gobierno autoritario tiene que ser presionado para que admita la discusión, sobre todo cuando tienen quince años apareciendo como dueño de una verdad indiscutible a la que no pueden renunciar, porque quedarían desnudos ante un país al que no han podido manipular y sobre todo frente a los desposeídos que entonces percibirían la magnitud de lo que han sacrificado en aras de una ilusión de bienestar ampliamente traicionada. En ese punto es inevitable la protesta, porque sin ella no se produce la discusión.
            Por otro lado, es necesario  establecer los objetivos y los requerimientos para recuperar la normalidad como país, pero cuidando de no sacrificar la reivindicación de los débiles y ese es el papel de la negociación.
            No son excluyentes, por el contrario, son y están siendo complementarios, quienes protestan exigen cosas concretas y esas exigencias son llevadas con la fuerza de la protesta a la negociación.
            No hay porqué descalificar al que hace las cosas de una manera distinta, ni hay por qué generar desconfianza en el que actúa por otro camino ni tampoco aprovechar o asumir el protagonismo exclusivo de ningún sector; por el contrario, hay que admitir y hacer sentir que hay un objetivo común por el que trabajamos todos.

            Otro tema es la violencia, que indudablemente es atractiva porque promete soluciones rápidas con exigencias inmediatas, pero yo pediría que con la mano en el corazón y con la conciencia clara se analicen sus posibilidades, su pertinencia  su oportunidad y sus éxitos.
            Finalmente hay que admitir que ningún camino tiene porque ser definitivo, en política hay que saber responder a las variaciones, al fin y al cabo se funda en sentimientos humanos que siempre son circunstanciales y por eso son tan difíciles de asumir.


(*) Médico anatomopatólogo UCV. Magister Scientiarum en Filosofía USB


jueves, 24 de abril de 2014

GUARIMBAS Y VIOLENCIA

                                                                       NANCY MONTERO (*)



  
El debate sobre la relación entre guarimbas y violencia desatada en las calles de las principales ciudades de Venezuela demuestra la confusión que el discurso oficialista del régimen gobernante intenta provocar en la ciudadanía, para debilitar la intensidad de una protesta más que justificada por la inseguridad alarmante producida por un hampa que ha provocado más de cien mil muertes en los últimos siete años, una inflación de 56% que en el año 2013 pulverizó el salario de los trabajadores, la escasez de productos de la canasta alimentaria básica, cercana al 28% y de medicamentos cuya ausencia condena a muerte o a la discapacidad a enfermos con cáncer, sida, diabetes, hemofilia o a cualquiera que tenga la desgracia de necesitar los servicios de salud pública, gravemente deteriorados cuando el país ha tenido los más altos ingresos fiscales de su historia por concepto de venta de petróleo.



   Ante esta situación aclararé que entendemos por violencia toda conducta que hace uso del poder (físico, mental o de cualquier otra índole), con la intención de dañar a otros. Recordemos que una guarimba era el refugio imaginario construido entre los participantes del juego infantil conocido como “gárgaro”, donde un perseguidor respetaba un lugar que garantizaba la inmunidad, pues allí no se podía tocar a los perseguidos. La guarimba era el lugar de la tregua que permitía recuperar fuerzas cuando la carrera amenazaba con convertir al perseguido en perseguidor, al ser tocado por éste.

   En alusión a ése recurso lúdico, la juventud ahora recurre a él en inconsciente y simétrico mecanismo de defensa colectivo contra el muro de insultos y el odio construido por una intolerancia gubernamental que ha fragmentado las ciudades de Venezuela en ghettos. En ellos los ciudadanos establecen barreras imaginarias producidas por la desconfianza fomentada por la violencia psicológica que desde el poder, asesoran esbirros extranjeros que nunca han conocido el significado de las palabras democracia y libertad.
   Guarimba tiene ahora el significado de exclamar ¡BASTA! ante la violación de  los derechos ciudadanos y el acoso de la violencia sin tregua.

(*) Psiquiatra



sábado, 19 de abril de 2014

JUDAS QUEMADO EN CAGUA

Cuando entró apagando velas
el viento en la procesión
y la torre echó a volar
sus campanas de latón,
tres repicando aleluya
y dos a resurrección.
Cuando el domingo aragüeño
de muchachas floreció
y el sol como colcha de arpa
puso a la plaza mayor
cien cohetes levantaron
sus palmas de relumbrón
y todo fue gente y gritos:
"¡Ahí viene la Comisión!"
Jinetes de punta en blanco,
al ojo el sombrero alón,
espumantes los caballos
y en el pecho todo el sol
despejando van las calles
formados de dos en dos.
Delante, Benito Melo
va en un caballo marrón
crujiente en su liqui-liqui
deslumbrante de almidón
y en la cara la sonrisa
como una flor de balcón.
Y atrás, ente las dos filas,
en un burrito trotón
con el frente hacia la cola,
con el cuerpo hecho un montón
con los pies escobillando
un forzado galerón
va el pobre Judas de Cagua
siguiendo a la Comisión.
Pantalón de cotonía
zapatos sin dirección
casaca federalista
basura por corazón,
va el pobre Judas del pueblo,
lo agarró la Comisión
y el pueblo encendido en gritos
lo sigue como un hachón.
Ya baja Benito Melo
de su caballo marrón,
ya un olor de kerosene 
se mezcla con el del ron
Ya flores de las muchachas
recibe la comisión
ya sin jinete se llevan
al borriquito trotón
Y cuando al aire se elevan 
las faldas del casacón,
y los pies cambian en valse
su forzado galerón
Judas al pueblo  le dice
lo que va a continuación:
"Vine al mundo en Barrio Loco
pero me crié en Barrancón,
y andé p'a arriba y p'a abajo
como mano de pilón,
ya grande, pasé a Turmero,
donde empezó la cuestión,
pues allá en la jefatura
me encerraron por ladrón
y en un descuido del guardia
me fugué por un balcón
yendo a dar en una iglesia
donde en aquella ocasión
como era Semana Santa
celebraban la Pasión.
Caifás y Poncio Pilato,
los jefes de la región,
andaban buscando a Cristo,
no sé por qué acusación
y como ofrecieran plata
por el que diera razón
yo quise salir de abajo
con aquel santo varón,
y de Cristo me hice amigo
p'a luego hacerle traición,
le dí un beso en la mejilla,
le ofrecí veneración,
y en lo que todos dormían
le avisé a la comisión.
Vinieron tres comisiones,
le pegaron un cordón
y al mismo tiempo brincaron 
con mi gratificación.
Y con lo treinta denarios 
que cobré por mi traición 
jugué bolas, me eché palos 
y me compré un pantalón. 
Pero al caer de la tarde 
vino la crucifixión 
y del Cristo moribundo 
yo vi la triste expresión 
y no pude con la pena 
que me embargó el corazón 
y me dije: "¡concha, Judas, 
tú no mereces perdón!" 
Entonces llamé a Benito 
y le dije: "valezón, 
mande a comprar kerosene 
y conviértame en carbón 
para que el pueblo de Cagua 
se remire en mi lección 
y no venda a los amigos 
ni que le den un millón"
Y mientras el pobre Judas 
daba esta peroración 
repicaban aleluyas 
las campanas de latón 
y las chicharras del campo 
cantaban resurrección.

                                                                      Aquiles Nazoa

                                                                        (Caracas, 1920-1976)

sábado, 5 de abril de 2014

SEXO EN EL SIGLO XXI: LA BANALIZACIÓN DEL AMOR

                                                                 NELSON HAMANA H. (*)


       Se trata de un título sugerente que hace esperar una filípica relacionada con los mandamientos mosaicos, o con las prescripciones restrictivas de las confesiones religiosas.
            No se trata de reflexionar sobre las limitaciones que se establecen con las adhesiones a cualquier asociación humana sino a las consecuencias de llevar a los extremos la anulación del hombre como persona.
            Con el subtítulo glosamos de manera irrespetuosa la relación que establece Hanna Arendt entre la banalización del mal y la maldad extrema en su obra: “Eichmann en Jerusalén”, tan bien dramatizada en una película reciente ya comentada en nuestra página madre. La despersonalización de las víctimas del holocausto nazi, y la aniquilación de su propia condición humana, permitió a Eichmann convertir el genocidio en un simple acto burocrático realizado con eficiencia, un acto banal como cualquier otro que se cumple para atender a una orden. La veneración y la obediencia se hacen más importantes que la vida.
            Antes de discutir la despersonalización del sexo, quisiera introducir una pequeña reflexión sobre lo que nos hace humanos, por supuesto desde la perspectiva de mi pensamiento confesional cristiano, pero sin hacer referencia al cristianismo como oferta moral o al presunto privilegio de la abstinencia o del celibato, temas que dejo en manos de los que tienen autoridad para establecer doctrinas.
Muy lejos de mi intención estigmatizar una forma privilegiada de la relación humana como es el sexo, una relación biológica, que se pone en la base del placer, del amor, de la reproducción y de la vida confiada del matrimonio.
            Si pensamos en el hombre solo como un ser biológico de relaciones mecánicas, la discusión no tiene sentido, ya que la sexualidad puede ser pautada, previsible y limitada, por ende fácil de convertir en instrumento, pero si lo entendemos como una presencia en la realidad que tiene el privilegio de proyectar y controlar lo biológico, poseedor de la capacidad de reflexionar sobre sí mismo y sobre su entorno, por tanto capaz de darle sentido a los impulsos de su cuerpo, se convierte en una presencia excepcional y por ello tiene en la naturaleza una responsabilidad inconmensurable.
            El hombre es por supuesto un ser biológico, con todas sus limitaciones y consecuencias, pero esta condición no lo individualiza para separarlo de todo lo demás, su biología lo hace genéticamente parte de una especie, con la que comparte su genealogía y su evolución. El hombre siempre existe en relación con algo, influye sobre todo su entorno y esa influencia correspectiva hace que esa misma realidad en la que participa, refluya sobre si mismo.





            En tanto que es capaz de reflexionar sobre sí mismo y compararse con lo otro existente, tiene eso que se llama espíritu, soportado sobre la mente que tiene un fundamento igualmente biológico, pero que logra sobreponerse a las limitaciones del cuerpo para generar una realidad compleja.
            El espíritu en el hombre es el que le da sentido a sus actuaciones, es aquello que las independiza de lo biológico para generar la forma de ser el hombre en la realidad que es la correspectividad y por tanto la relación con todo lo que le rodea, lo que le precede y lo que le sigue. En ese sentido su actividad es generadora de realidad, es un acto de cooperación en el continuo de la creación. Visto de esta manera, toda actuación humana acontece, valga decir se inserta en una corriente de la que no puede individualizarse.           
            Partiendo de esta naturaleza relacional respectiva del hombre, podemos ocuparnos ahora de ese componente fundamental humano cual es la sexualidad, en tanto que por su naturaleza biológica,  sustenta el placer, el amor, la reproducción, es decir, se inserta en la realidad humana como un acontecimiento, como parte integrante  que lo va constituyendo como existencia particular en el mundo, por tanto fundamental y no banal, imprescindible y no instrumentable.
             Teniendo la sexualidad una evidente raigambre biológica, tiene que ser adecuada a las estructuras, funciones y posibilidades humanas, pero además tiene sentido, como cualquier otra actividad y ese sentido está iniciado indudablemente por el placer, pero lo trasciende. En la medida en la que es una acción humana, inevitablemente se proyecta al resto de su naturaleza, y reducirlo a una relación transitoria y de una sola dimensión lo banaliza.






Si se le quitan sus otras dimensiones, se hace irrelevante su condición de entrega, de confianza ilimitada, de un hacer del uno por el otro, de una acción común, incondicionada y confiada y se sale entonces del ámbito del amor y se convierte en un acto de egoísmo y dominación que anula su naturaleza de relación.
            El Siglo XXI que vimos nacer con esperanza y emoción, ha exagerado la reducción del ser humano a su dimensión biológica, atrapable por la ciencia y la tecnología, reducido tan solo a lo que puede ser medido y por ello, queda encarcelado en su parte espiritual por las sensaciones, que se presumen homogéneas y predecibles, mensurables, que se pueden reducir a las reglas del mercado y pueden ser atrapadas en el mundo de la “diversión”.
            El sexo que se anuncia liberado porque ya no tiene reglas morales y que se hace indiferente incluso a la racionalidad biológica, se hace esclavo no de lo que se critica como moral, que aun cuando no se regule por una fe religiosa, es el ámbito de las costumbres sometidas a las modulaciones del tiempo y los acontecimientos, pero sí se somete a lo circunstancial, se sujeta a la dimensión única de lo placentero, se convierte en un acto individual, deja de acontecer, se convierte en un egoísmo esclavizante.
            El sexo sin propósito se hace banal, indiferente, forzado por lo aleatorio, no es fundamento de algo permanente, pierde su naturaleza virtuosa, deja de ser un acto inherente a la especie, ni siquiera lleva el propósito instintivo de lo animal, destinado a la permanencia.
            Entiendo entonces que la sexualidad es algo importante y profundo, constitutivo, que no se puede tomar a la ligera como solo lo placentero y ocasional, no es un objeto de técnicas que pueden suplir deficiencias biológicas o sentimentales, debe tener la espontaneidad de todo lo que es parte fundamental de la forma de ser humanos, es lo que genera una diferencia complementaria, es una forma raigal de cooperación y tiene que ser respetada como un elemento fundamental de la correspectividad humana, es una forma del amor, aunque este pueda tener diversidades que van más allá del sexo.
            Finalmente, el hecho de que las costumbres sean antiguas y generalizadas, no les da existencia legítima en una sociedad civilizada.
            La relación sexual requiere de la confianza en sí mismos que permita interiorizar su significado como relación humana fundamental, no circunstancial, no solo cuando se asume, sino cuando se le renuncia, en ambos casos tiene en la base el amor que es entrega y reconocimiento, es algo más que un acto biológico, es una relación, y como relación debe ser libre y generadora de libertad; no tiene que atarse ni siquiera a la procreación, esta pertenece a otro ámbito de la relación humana, tiene su dignidad propia y como tal debe ser estimado.

 (*) Médico anatomopatólogo. Magister scientiarum en Filosofía.