viernes, 9 de junio de 2017

RETRATO DE JENNIE

Rodolfo Izaguirre (*)





Una niña llora sentada en un banco en el Central Park de Nueva York. Es Jennie Appleton, la hija de los acróbatas Appelton muertos durante la ejecución de un arriesgado número de circo. Llora y el taciturno pintor Eben Adams se acerca y trata de consolarla. Esta niña, en el lapso de pocos meses crecerá hasta hacerse mujer y un gran amor se establecerá entre ella y el pintor quien descubre que la joven murió hace mucho tiempo. 

El hecho es que Jennie desertó de su muerte para hacer posible el amor y para que el pintor sin imaginación descubriera finalmente la sensibilidad que no creía tener. Esta bella historia inspirada en la novela The portrait of Jennie, 1948, de Robert Nathan (1894-1985) fue llevada al cine por William Dieterle, con Joseph Cotten y Jennifer Jones en los roles principales, secundados por Ethel Barrymore, Cecil Kellaway y Lilian Gish: un elenco de primer orden.





Jennie Appelton crece y se hace mujer para que Eben encuentre su inspiración, pero mientras pinta su retrato descubre que la muchacha murió arrastrada por una ola inmensa que rebasó el faro de Cape Cod. El pintor se enfrenta al tiempo y acude al lugar en el mismo día y hora en que Jennie murió. El mar apacible se torna de pronto en furiosa marejada y la ola gigantesca vuelve a levantarse en el horizonte mientras se escucha la voz de Jennie llamando a Eben desde más allá del tiempo y de la muerte. El pintor no puede salvarla pero queda en sus manos la bufanda de Jennie como testimonio de que todo fue real. Esta victoria del amor sobre el tiempo y la muerte es tema de centenares de relatos, novelas y películas pero en El retrato de Jennie la dimensión de su proposición es atractiva porque se trata también de la búsqueda de la belleza y de la inspiración creadora que se aposentarán en el corazón del pintor que alcanzará fama con El retrato de Jennie, una de sus grandes obras pictóricas.

También ese retrato hizo posible que en los años cincuenta algunos de los escritores y poetas venezolanos, integrantes del grupo Sardio, en Caracas, convirtieran a Jennifer Jones, es decir, a Jennie Appleton en paradigma de una belleza intemporal ajena ciertamente a este mundo. Jennie llora sobre un banco en el Central Park de Nueva York protegida por Eurípides: “Quién sabe si morir no sea vivir y aquello que los mortales llaman vida no sea más que la muerte…” ; amparada en versos de Keats: “La belleza es verdad y la verdad es belleza que es todo el conocimiento sobre la Tierra y todo lo que es necesario conocer” y defendida, además, por la Nubes de Claude Debussy.

Son innumerables las nociones que se han formulado sobre la belleza: la platónica la asocia con el Bien; la aristotélica la considera fruto de la Razón; la romántica se identifica con la Verdad; la Estética la fundamenta en la perfección de la representación sensible y el marxismo la vincula a los procesos históricos y sociales. Para Kant la belleza es subjetividad; para Hegel, se define como la manifestación sensible de la idea y para otros, la belleza está determinada por las costumbres, la moral, el entorno social. Tampoco en el cine hay reglas para determinar lo que es o no es belleza. Sin embargo, para los jóvenes de Sardio, la belleza solo podía calificarse como “jenniana” y no aceptaban otro calificativo para definir las bases de una estética que se esforzaba en vencer y desterrar, en su momento, la prepotencia militar del fascismo perezjimenista. Hoy lo harían para oponerse al fascismo bolivariano con la misma intensidad con la que Eben Adams se buscaba a sí mismo en una niña a la que sorprende llorando en el Central Park de Nueva York.


(*) Reproducido de "El cine: Belleza de lo imposible"
Editorial Panapo, 1995

viernes, 24 de febrero de 2017

LAS FALSAS ABREVIATURAS

JACQUELINE GONZÁLEZ RINCONES



¿Quién no ha visto un carro (automóvil) con el aviso “CVD”, pintado en el parabrisas posterior, para abreviar “se vende”? Si consideramos que son solo dos palabras cortas, es insólito que esta forma se haya enraizado tanto en nuestro glosario popular.
Hay un principio básico en español, cualquier palabra puede ser abreviada siguiendo las normas básicas para ello, pero la inmediatez, vorágine y hasta turbulencia en la cual vivimos constantemente, nos “obliga” a escribir como “hablamos”, o sea, lo más rápido y brevemente posible.
Es de vital importancia el uso adecuado de puntos, comas, tildes, signos, así como también las palabras “completas, con todas sus letras”, para dar sentido a lo que escribimos, y nunca olvidar los signos de interrogación y admiración, los cuales son de apertura y cierre (“¿?” / “¡!”), de uso EXCLUSIVO en el idioma español. Aunque actualmente solo utilizan el final “?” o “!”, imitando al idioma inglés o porque alegan que “no los encuentran” en sus celulares, tabletas y otros dispositivos tecnológicos, entre otras falaces excusas.
Son llamadas "falsas abreviaturas" la utilización de: d, t, q, x, xq, ksa, hacs, aq, aki, kai, kda, la @ como “letra”, y muchísimas otras. Algunas SOLO admitidas en celulares, para escribir mensajes de texto (SMS). Igualmente, usar la letra “k” como “c”, o como “q” cuando en algunos casos, por fonética, no representan ese sonido y no tiene sentido “la abreviatura”. Una de las anteriores, más utilizadas es “xq”, estimemos (por si no estaba enterado) que en español hay cuatro (4) tipos de porqués, los cuales se escriben de diferentes formas: por qué; porque; porqué y por que. Otro absurdo lingüístico más que se afianza en nuestro lenguaje escrito, penosamente.
También emplean iniciales de frases cotidianas: tqm (por “te quiero mucho”); asc (por “al salir de clase”); dtb (por Dios te bendiga) y nls (por “no lo sé”). Estas falsas abreviaturas prescinden de las vocales: dnd (donde), msj (mensaje) hcr (hacer), etc., usados en un sistema en el cual la prioridad es ahorrar letras y espacios. Las “falsas abreviaturas” admitidas incluyen cifras, letras y símbolos, para representar la fonética: to2 (todos); salu2 (saludos), en este caso, la palabra “saludos” se abrevia “slds” y es la más adecuada; d+ (demás) y +1 o +1000 (estoy de acuerdo, más uno, más yo, más mil), estos tres últimos se emplean mucho en Twitter.
Particularmente, me preocupa la arbitrariedad e insistencia de usar la arroba (@) como una letra, estimo que más que todo es por la desinformación que tienen quienes lo hacen de este modo, por desconocer totalmente este aspecto gramatical. La arroba es un signo informático para direcciones de correo electrónico o cuentas en Twitter, por ejemplo. Además, es una medida de peso antigua, también se usa en ingeniería, pero no es una letra. La @ NO "abarca" los dos géneros gramaticales (masculino y femenino) en una palabra, bajo ningún aspecto sustituye a la "a" ni a la "o", es decir, no es correcto escribir [amig@s, niñ@s...] porque si decimos “amigos”, “niños”, etc., en estos casos, el masculino es genérico en español, o sea, incluye tanto a los niños, como a las niñas, a ambos géneros, motivo por el cual aquí es totalmente innecesaria la arroba.
No es “prohibido” usar falsas abreviaturas, son válidas, pero reitero que exclusivamente en chats o SMS (mensajes de texto en celulares), pero no debe abusarse de ellas o usarlas en escritos formales, como actualmente, y de forma indiscriminada ya se observa.
Actualmente, casi nadie emplea signos de puntuación (comas, puntos, signos, ¿?, ¡!, etc., y mucho menos tildes), pero aún así “entendemos” lo que otros escriben, aunque algunos tengan su propia “nomenclatura o repertorio”, nos hemos “habituado” (tristemente) a “comprender” el mensaje. No nos “basta” con tener faltas de ortografía, sino que también “favorecemos” el deterioro acelerado del lenguaje escrito, improvisando “abreviaturas” (en su mayoría, indescifrables), solo entendibles para quienes las inventan.
Cuando pregunto por qué escriben abusando de estas falsas abreviaturas, me responden: “Porque ya nos acostumbramos”. ¡Así, lapidario y tajante! Es decir, ¿no hay vuelta atrás? ¡¿Nadie, nunca más escribirá correctamente un mensaje de texto en su celular?!
Mayoritariamente, son los más jóvenes (aunque los adultos no escapan de esta práctica) quienes escriben de esa forma. Aún tenemos la esperanza de que cuando maduren, superen estas “inexperiencias”, y sobre todo, le hayan tomado un poco más de respeto y consideración a nuestro bello idioma español.
Ahora bien, las “cadenas” por PIN, WhatsApp y otros, no son la excepción a esta realidad. Admito que cuando me envían alguna (que vale la pena difundir) antes de reenviarla le corrijo hasta la última coma, tilde, signos, etcétera, y por supuesto reemplazo las falsas abreviaturas por las palabras apropiadas. Una de las consecuencias de escribir un simple SMS como un escrito formal, sin ninguna incorrección, me ha traído como resultado que la mayoría de mis contactos se rehúsen a escribirme, y así me lo han hecho saber.
Así mismo, en mi cuenta de Twitter, al contestar una duda, siempre corrijo el enunciado, pues persistentemente está mal escrito. Son dos clases en una. Es impresionante, pero pocos notan esa diferencia. Solamente leen la respuesta, no la corrección de su pregunta.
El lenguaje utilizado en chats, SMS o Twitter (mensajes cortos) es hoy en día, el más proclive a la divulgación indiscriminada de todo tipo de abreviaciones, básicamente por el número limitado de caracteres, por lo cual se recurre a abreviaciones gráficas. Como sabemos, Facebook, blogs, correo electrónico y otros, tienen un espacio prácticamente ilimitado (allí no se justifica tanto el “abuso” de estas falsas abreviaturas, pero igual lo hacen). Además, está la inmediatez que rige en todo momento una comunicación que aunque es escrita, siempre estamos con poco tiempo y deseamos escribir rápidamente el mensaje, así como hablamos, pretendemos escribir.
Reitero, estas “abreviaciones” tienen su uso limitado a chats y mensajes cortos (SMS) y no deben trasladarse a la lengua general o escritos formales.
A pesar de todo esto, hay quienes defienden la buena escritura y se niegan a que la Real Academia Española (RAE) “admita” algunas de estas falsas abreviaturas ni siquiera para chats o mensajes de texto, porque como ya explicamos, da pie a que “se acostumbren, para siempre” a escribir de esa manera en cualquier tipo de escritos, lo cual contribuye al deterioro del lenguaje, en lo cual estoy absolutamente de acuerdo.
La gran mayoría de los términos en español, tienen tantos sinónimos que se puede escribir en las redes sin abusar de las abreviaturas, y mucho menos utilizar “falsas abreviaturas”. También hay que saber aprovechar los espacios, en este sentido, por ejemplo, no debe dejarse espacio entre palabras, nombres de usuarios, etiquetas o numerales (#), si va seguido de cualquier signo (¿?¡!,.;:”). Ej. ¡@Jacogori! Esto desperdicia caracteres, lo cual es una absoluta contradicción, al igual que usar excesivos “????” o “!!!!”, cuando solo es preciso uno de cada lado (apertura y cierre) y no es recomendable colocar más de tres (3) para dar énfasis a las frases. Si deseamos “ahorrar” caracteres, esta práctica es una buena forma.
Nunca olviden que siempre habrá una forma de expresarnos, en 140 caracteres (de Twitter) o un poco más que tienen los SMS, respetando las normas básicas de ortografía y gramática. Que no sea excusa el hecho de "ahorrar caracteres" o "el apuro", lo que nos impida frenar un poco el acelerado deterioro de nuestro idioma, pues de lo contrario, el futuro del lenguaje escrito es tenebroso, porque prevalece el criterio del libre albedrío a la hora de “crear” falsas abreviaturas.
En conclusión, reflexionar por todo lo antes expuesto, y por consiguiente, respetar el uso de las redes sociales, incluidos chats y mensajerías de texto (SMS) con una buena escritura. Todos lo apreciaremos.
Jacqueline González Rincones
@Jacogori



Publicado originalmente en BLOG DE CIBERCORRECTORA, por Jacqueline González Rincones

lunes, 23 de enero de 2017

23 NOTAS SOBRE EL 23 DE ENERO


JESÚS "CHÚO" TORREALBA


1.- El 23 de Enero los venezolanos conmemoramos el aniversario del derrocamiento de la penúltima dictadura que sufrió nuestro país.

2.- Si bien la dictadura del 48 al 58 sale bien parada al ser comparada con el período histórico 1999-2017, sin embargo no resiste la comparación con los primeros 20 años del experimento democrático 1958-1998.

3.-En efecto, durante la primera mitad de esas cuatro décadas de democracia, la expansión con calidad de la matrícula educativa y en particular de la matrícula universitaria, la expansión de la cobertura y fortalecimiento de la calidad de la salud pública y el impulso al aparato productivo nacional bajo la política de sustitución de importaciones (todo ello soportado y financiado por una política petrolera nacionalista que entre sus logros tiene la creación de la OPEP) le dio a Venezuela el perfil de país moderno y progresista que se transformó en imán para ciudadanos de todo el mundo.

4,.-Los siguientes 20 años de democracia no tuvieron, sin embargo, la misma fortuna: La bonanza de los precios petroleros de 1973 (el precio del barril subió de 4 a 12 dólares americanos) intoxicó al Estado y a la sociedad venezolana con la falsa creencia de que vivir eternamente de la renta petrolera era posible y deseable.

5.-Esa abundancia no sólo afectó la cultura del trabajo, sino también los resortes éticos de la sociedad. Diez años después, el 18 de febrero de 1983, llegaría el Viernes Negro a despertarnos de esa falsa ilusión.

6.-Pero aunque el estremecimiento del Viernes Negro fue brusco, el despertar no fue repentino. Moroso, el país se resistía a abandonar los delirios de grandeza: Tras las dificultades vividas durante los gobiernos de Herrera y Lusinchi, una Venezuela nostálgica de la bonanza elige en 1988 a Carlos Andrés Pérez para un segundo mandato.

7.-Pero Pérez jamás aclaró que su plan real no era repetir el dispendio dadivoso de su primer gobierno, sino precisamente lo contrario: disciplinar el gasto, reducir el proteccionismo, promover la competitividad.

8.-Pretender esos cambios sobreestimando la fuerza de su prestigio político y la racionalidad técnica de su gabinete, no esforzarse en construir los consensos necesarios ni en la sociedad, ni en la clase política y ni siquiera en su propio partido, tuvo muy alto precio para CAP II y para todo el país.

9.-El descontento se hizo fecha histórica, y el 27 de febrero de 1989 el país presenció y sangró en “El Caracazo”.

10.-El “Gran Viraje” que pretendió CAP naufragó en el descontento social que a su vez abrió las puertas a los viejos rencores políticos que, disfrazados de “notables”, impulsaron la inestabilidad y le hicieron la cama al golpismo.

11.-Nuevamente en febrero, esta vez en 1992, una oscura conjura estrelló contra las puertas del Palacio Blanco un tanque de guerra, mientras comandos armados ametrallaban la vieja Casona donde se albergaban la esposa y las hijas del Presidente de la República. “Quijotada” llamaría, años después, a esa madrugada de traición y sangre su principal beneficiario.

12.-Las élites de aquel tiempo, tan ciegas como las de la ahora, no vieron las evidentes señales que planteaban el conocido dilema: “Cambio o caos”.

13.-Tras el Viernes Negro en febrero de 1983, tras el Caracazo en febrero de 1989 y la intentona de Golpe de Estado en febrero de 1992, las élites no supieron, no pudieron o no quisieron hacer los cambios que hubieran salvado a la democracia.

14.-…Y así fue como el golpista fracasado de 1992 se transformó en presidente electo en 1998. El dilema “cambio o caos” se zanjó por el caos.

15.-La misma clase media que había votado “para castigar a AD y Copei” se horrorizó con el proyecto educativo con el cual Chávez pretendía adoctrinar a sus hijos. “Con mis hijos no te metas” fue la consigna con que esa clase media inició su incursión en política, que ha resultado más larga y exigente de lo que muchos suponían por allá, a principios de los años 2000.

16.-De la ingenuidad del 2000 a los sucesos terribles del 2002, del Revocatorio en el 2004 a la suicida abstención del 2005, muchos fueron los errores cometidos hasta que, por fin, en el 2006 la lucha del pueblo venezolano por la libertad dejo los atajos de la desesperación y retomó la senda electoral.

17.-En 2007 ganamos el Referendo Constitucional; en 2008 ganamos las más importantes alcaldías y gobernaciones; en 2010 el no-chavismo ganó el voto popular en las parlamentarias; en 2012 subimos 30% la votación en las presidenciales frente a Chávez; en 2013 prácticamente empatamos 50-50, si no ganamos, frente a Maduro; en 2015 arrasamos con las dos terceras partes de la AN en las Parlamentarias.

18.-Tras todos estos logros del tantas veces despreciado “gradualismo”, llegamos al 23 de Enero de 2017, luego de pasar todo el 2016 sufriendo los efectos de una recaída en el inmediatismo, en la que algunos ofrecieron resultados “en seis meses”, promoviendo la activación de mecanismos que suponían “convocar elecciones en 30 días”. Alguien incluso llegó a decir “si no salimos de esto en 2016, en 2017 no cuenten conmigo”. Se suponía que eso era “radical”.

19.-Pero lo verdaderamente radical es el hambre del pueblo, la inseguridad atroz que asesina a un venezolano cada 18 minutos, el dolor que traspasa a los niños que mueren por falta de medicinas, la rabia que inunda a los ciudadanos que comen en los basureros.

20.-Frente a ese drama ya el Gobierno definió su política: la confrontación absurda, el “Comando AntiGolpe”, El Assaimi Vicepresidente…

21.-La política de los demócratas no es hacerle el juego a la violencia politiquera del gobierno, sino asumir “LA CALLE” ¡La calle de verdad! ¡La que lloró a sus mineros en Tumeremo! ¡La que hizo correr al déspota en Villa Rosa! ¡La que en diciembre explotó en El Callao y Ciudad Bolívar, en Guasdualito y Valera! ¡La que denunció la OLP en Barlovento! ¡La que protestó en Cariaco! ¡La que por millones aplaudió a Monseñor López Acosta ante la Divina Pastora!

22.-Esa calle con pueblo es la CALLE SOCIAL que –con dirección unitaria- puede conquistar la RUTA ELECTORAL para lograr un GOBIERNO DE UNIDAD NACIONAL capaz de hacer realidad un consensuado PROYECTO PAÍS.

23.-Ese es, en 2017, el llamado “Espíritu del 23 de Enero”: Ni la mascarada militarista que utiliza a los mártires del pasado para tapar la corrupción del presente, ni el falso radicalismo que solo encubre la impaciencia de las agendas particulares. El “Espíritu del 23 de Enero” es la unidad del pueblo, la UNIDAD DE PUEBLO CON PUEBLO, exigiendo hoy en la calle lo que mañana lograremos con los votos: ¡Nuestro derecho a vivir en libertad! ¡Palante!






Reproducido de http://www.unidadvenezuela.org/2017/01/23-notas-23-enero-jesus-chuo-torrealba/

jueves, 12 de enero de 2017

TERMINA EL VIAJE: FRESAS SALVAJES

Tomado de Tiempodecine, de Juan Carlos González A.  Reproducido con autorización del autor.


Bibi Andersson y Victor Sjöström

El 3 de marzo de 1957 apareció en el número 9 de la revista Se, el artículo “Autorretrato de Ingmar”, en el que se relata una anécdota ocurrida en el Festival de Cannes del año previo. Una noche un artista ruso llegó a la habitación de hotel que Bergman ocupaba y le pidió si estaría de acuerdo en posar para un retrato. “Me acomodó de medio lado cerca de la ventana. A la derecha había un gran espejo de cuerpo entero”. Al ver el resultado final, Bergman vio que el artista lo había dibujado en dos versiones, una directa y la otra en el espejo. Pero su aspecto difería en ambas imágenes: en una se veía joven, casi un muchacho, mientras en la otra se veía a un hombre viejo, “un fantasma de expresión cansada”. La reacción de Bergman fue producir una tercera imagen, con cabeza en forma de huevo, nariz larga y orejas prominentes. Ahora habían tres retratos suyos: el joven, el viejo y la figura que él mismo había dibujado. “De repente el viejo en el espejo empezó a hablar; naturalmente fue toda una sorpresa, pero en un festival cualquier cosa puede pasar. El viejo dijo: Admite que estabas halagado cuando el artista quiso dibujarte. Adoras pensar en tí mismo, hablar sobre tí, mirarte en el espejo. Eres un bastardo vanidoso”.
El joven replica que él en realidad tenía sus momentos, pero que su deseo de complacer al público no debía ser confundido con la vanidad. Después de una breve disputa entre ambos, la figura que Bergman había dibujado trató de mediar en la situación. El problema continuó hasta que los tres diferentes Bergman parecieron cambiar de sitios y tomar la “máscara” del otro. Ya no era posible seguir la discusión, así que el director rompió los dibujos y las voces se silenciaron. Bergman concluye que “los autorretratos son algo en lo que uno nunca debe involucrarse, puesto que es malo mentir aunque uno se proponga decir la verdad”. Juventud y vejez en un mismo momento. La esencia de Fresas salvajes (Smultronstället) empezaba a aflorar en su cabeza.
 Gunnar Sjöberg y Victor Sjöström 
En la primavera, inmediatamente después de dirigir una versión para la televisión –su primer contacto con este nuevo medio- de Mr Sleeman is Coming, de Hjalmar Bergman, que se emitió el 18 de abril, Bergman se puso a la tarea de escribir el guion de Fresas salvajes. Lo hizo mientras estuvo hospitalizado en el Hospital Universitario Karolinska de Estocolmo, “para reconocimiento general y observación”, según escribe en su libro Imágenes. Esta vez el proyecto no contó con dificultades, pues el éxito de El séptimo sello convenció a Svensk Filmindustri de las bondades del director. Es más, el propio productor Carl Anders Dymling sugirió el nombre de Victor Sjöström, como protagonista de la película. Al parecer Bergman, quien admiraba mucho al veterano director de 78 años, no había pensado en él.
El personaje se llamaba Isak Borg y fue concebido un año antes, cuando el director conducía entre Dalarna y Estocolmo e hizo una pausa en Uppsala y allí buscó la casa que había sido de su abuela. Imaginaba que al abrir la puerta de la casa se encontraría de nuevo en el pasado, en su infancia. “Eso me golpeó: el suponer que yo pudiera hacer un filme acerca de alguien que va andando, algo perfectamente realista, y de repente abriera una puerta y entrara en su infancia. Y luego abriera otra puerta y saliera de nuevo a la realidad. Y de nuevo diera vuelta a la esquina de la calle y entrara en otro período de su vida, y todo estuviera vivo y funcionara como antes. Ese fue el punto de partida real de Fresas salvajes”.
En primer plano, Victor Sjöström

Tiempo después, en Imágenes, Bergman revisaría la historia de la génesis de la película: “En Bergman on Bergman cuento con bastante detalle un viaje matinal en coche a Uppsala. Cómo tuve el impulso de visitar la casa de mi abuela en Trädgårdsgatan. Cómo estuve en la puerta de la cocina y en un momento mágico experimenté la posibilidad de hundirme en mi infancia. Esto es una mentirilla bastante inocente. La circunstancia real es que vivo continuamente en mi infancia, deambulo por los oscuros cuartos, paseo por las silenciosas calles de Uppsala, estoy delante de la casa de verano escuchando el inmenso abedul. Me desplazo en cuestión de segundos. En realidad vivo continuamente en mi sueño y hago visitas a la realidad”.
Victor Sjöström y Bibi Andersson
El guion terminado tiene fecha del 31 de mayo. Se trata de un trabajo sin duda autobiográfico, que describe las relaciones de Bergman con sus padres y por extensión, todas sus relaciones afectivas. El director es explícito al respecto:
“Tras una reflexión más profunda y adentrarme en el oscuro espacio de Fresas salvajes encuentro, dentro de la solidaridad laboral y el esfuerzo colectivo, un caos negativo de relaciones humanas. La separación de mi tercera esposa aún me dolía violentamente. Fue una experiencia extraña, amar a una persona con la que uno no podía vivir. La placentera y creativa convivencia con Bibi Andersson había empezado a romperse, no recuerdo la razón. Sostenía una amarga lucha con mis padres. Ni quería ni podía hablar con mi padre. Mi madre y yo buscábamos una y otra vez una reconciliación temporal, pero había demasiados cadáveres en los armarios, demasiados malentendidos infectados. Nos esforzábamos, ya que verdaderamente queríamos hacer las paces, pero fracasábamos continuamente. Imagino que uno de los impulsos más fuertes que yacen bajo la realización de Fresas salvajes estaba justamente ahí. Me retrataba a mí mismo en la figura de mi padre y buscaba explicaciones a las amargas peleas con mi madre. Creía comprender que era un niño no querido, desarrollado en una matriz fría y nacido durante una crisis –física y psíquica. Más tarde el diario de mi madre ha confirmado mi idea: mi madre se sentía violentamente ambivalente ante su miserable hijo moribundo.
En algún encuentro con medios de comunicación he explicado que no llegué a comprender el significado del nombre del protagonista, Isak Borg, hasta más tarde. Como la mayoría de las afirmaciones a medios de comunicación, es una especie de mentira que encaja bien en la serie de fintas más o menos hábiles que constituyen una entrevista. Isak Borg=I.B.= Is («hielo») y Borg («castillo») . Era sencillo y facilón. Modelé una figura que exteriormente se parecía a mi padre, pero que era enteramente yo. Yo, a los treinta y siete años, aislado de relaciones humanas, relaciones que yo había cortado, autoafirmativo, introvertido, no sólo bastante fracasado sino fracasado de verdad. Aunque exitoso. Y capaz. Y ordenado. Y disciplinado.
Buscaba a mi padre y a mi madre, pero no podía encontrarlos. Por consiguiente, la escena final de Fresas salvajes lleva una fuerte carga de añoranza y anhelo: Sara coge a Isak Borg de la mano y lo lleva a un claro de bosque iluminado por el sol. Desde allí puede ver a sus padres, que están en la orilla del estrecho. Le hacen señas con la mano.
A través de la historia fluye un solo tema, mil veces variado: carencias, pobreza, vacío, la falta de perdón. No sé ahora, y no sabía entonces, cómo suplicaba a mis padres a través de Fresas salvajes: «Miradme, entendedme y –si es posible- perdonadme»”.


Bibi Andersson y Sigfrid Borg
Amen a lo ya mencionado, las influencias de Henrik Ibsen y de August Strindberg en la película son inmediatamente reconocibles. La introducción que este último hace a A Dream Play parece el epígrafe de Fresas salvajes: “El tiempo y el espacio no existen. Sobre una base insignificante de eventos de la vida real, la imaginación gira y teje nuevos patrones; una mezcla de recuerdos, experiencias, invenciones puras, absurdos e improvisaciones”. Pero también es posible ver aportes de Pär Lagerkvist, del novelista sueco Jonas Love Almqvist y obviamente del propio Sjöström, no sólo a través del influjo de El carro de la muerte sino a través de su propia participación en Fresas salvajes. “Victor Sjöström me había arrebatado mi texto y lo había convertido en algo de su propiedad, había aportado sus experiencias: su propio sufrimiento, misantropía, marginación, brutalidad, tristeza, miedo, aspereza, aburrimiento. Había ocupado mi alma en la forma de mi padre e hizo de todo su propiedad -¡no me quedó ni una miga!- Lo hizo con la autoridad y la pasión de la gran personalidad. Yo no tenía nada que añadir, ni un comentario racional o irracional. ¡Fresas salvajes ya no era mi película, era la película de Victor Sjöström!”, relataba.
Folke Sundquist,  Björn Bjelfvenstam  y Bibi Andersson con Victor Sjöström
Que muchos de los actores de la película provinieran del Teatro Municipal de Malmö ayudó a facilitar el proceso de conformación del reparto, de ahí que el rodaje pudiera iniciarse el 2 de julio. La mayoría de la filmación se hizo en los estudios Filmstaden en Råsunda, mientras algunas escenas se rodaron en exteriores en Lund y en Estocolmo. La salud de Sjöström era motivo de preocupación. Carl Anders Dymling había convencido a Sjöström de participar como actor describiéndole su trabajo con las siguientes palabras: “Todo lo que tienes que hacer es recostarte en un árbol, comer fresas silvestres y pensar en tu pasado”. Sin embargo las cosas fueron más arduas. Recuerda Bergman: “El primer día en que trabajamos juntos Victor estaba de un temperamento vil. Me dijo: ‘No quiero hacer esto, no creo que tengas la razón’. Discutimos. Yo quería que hiciera cosas que él no quería hacer o, para ser más exactos, yo no quería que él hiciera ciertas cosas que él quería”. A esto se sumó el inconveniente de que olvidara sus líneas. Un pacto entre todos ayudó a mejorar la situación, logrando que Sjöström pudiera estar en su casa cada día a las 5:15 pm para su whisky habitual.

Per Sjöstrand y Bibi Andersson
El trabajar con Bibi Andersson fue un placer para el joven veterano, quien hizo honor a su afamada galantería. “Era un narrador magnífico, divertido y seductor –sobre todo si había una dama joven y guapa presente. Estábamos sentados al pie de la fuente de la historia del cine, tanto del sueco como del norteamericano. Es una mala suerte que no se usasen magnetófonos en aquel entonces”. El director, como se ve, estaba maravillado con el viejo maestro y con las posibilidades de su rostro. “Nunca dejo –curiosamente, desvergonzadamente- de estudiar su poderoso rostro. Algunas veces es como un sordo grito de dolor, algunas veces está distorsionado por una crueldad desconfiada y una quejumbrosidad senil, algunas veces se disuelve en la autocompasión y en llantos sorpresivamente sentimentales”.
El rodaje concluyó el 27 de agosto. Bergman dejó el montaje del filme en manos de Oscar Rosander. “Volví inmediatamente a Malmö para poner en escena El misántropo”. La versión del texto de Molière, protagonizada por Max von Sydow, Gertrud Fridh y Bibi Andersson, abriría el 6 de diciembre. Fresas salvajes se estrenaría simultáneamente en siete ciudades suecas el 26 de diciembre de 1957. Meses después del estreno, Bergman se hallaba en Dalarna y se encontró con un amigo de la infancia, quien le contó que cuando estaba viendo Fresas salvajes, “Empezó a pensar en la tía Berta, quien estaba sola en Borlänge. No la podía sacar de mis pensamientos y cuando mi esposa y yo volvimos a casa, le dije que invitáramos a la tía a la pascua”. Eso, dijo Bergman “es la mejor crítica que he recibido”.
 y Victor Sjöström
Fresas salvajes es un relato en primera persona. El anciano profesor Isak Borg lo ha tenido todo profesionalmente y ahora va a recibir un título universitario honorífico de gran valía. Al narrar los hechos lo hace en pasado: está evocando lo que le acaba de ocurrir y no contándonos simultáneamente lo que le está pasando. Lo que vemos, entonces, es un recuerdo. Uno más entre los muchos recuerdos que componen este filme, en el que un hombre en el ocaso de su vida hace un viaje físico y uno mental. El primero es en auto a lo largo de la geografía de su patria, el segundo es entre los recovecos de su memoria, de sus sueños y de sus pesadillas. El primero impulsa al segundo, pues en el camino entre Estocolmo y Lund va a pasar por sitios que fueron los de su infancia e incluso va a visitar a su madre. Todo se conjuga para que Isak Borg -en una licencia cinematográfica que funde espacio y tiempo- vuelva al pasado y sea testigo de hechos que definieron lo que él es hoy: un hombre solitario, egoísta, cómodo en su aislamiento afectivo, incapaz de un gesto de amor hacia su hijo y su nuera.
Ingrid Thulin y Victor Sjöström 

Una noche, la víspera del viaje, Isak Borg sueña con la muerte, con su propia muerte, y de repente se vuelve consciente de ella, y se reconoce frágil y atemorizado. Ella es su única certeza. Pero, a diferencia del caballero Antonius Block de El séptimo sello, aquí el viejo científico no piensa en Dios como bálsamo a sus temores. Tiene demasiada ciencia y mucho escepticismo encima como para pensar en una trascendencia divina a la que pueda aferrarse. Pero para Bergman el asunto es importante y por eso le pone cuatro compañeros de viaje: su nuera Marianne (Ingrid Thulin, perfecta en su glacial belleza) y tres jóvenes que hacen autostop: Sara (Bibi Andersson), Viktor y Anders. Uno de los muchachos quiere ser médico y el otro clérigo. La chica ama a ambos, pero sabe que el médico tiene un mejor futuro, pues como bien dice ella “¿Pero cómo puede uno creer en Dios?”. Sara es el aguijón que constantemente está oponiendo conocimiento y fe, como si quisiera tentarlo, pero Isak Borg nunca toma partido. Él está demasiado embriagado por los sueños y visiones, demasiado conmovido por esa oportunidad de volver a mirar su juventud, atestiguar de primera mano los errores que cometió, las heridas que causó, el dolor que le fue infligido en esa vida malgastada entre libros y sabiduría.
El sueño del Dr. Borg



Todo el viaje es una confrontación con sus convicciones, que se van derrumbando una a una. Y lentamente va entendiendo que la vida es incomprensible sin el otro, sin los seres amados, sin el contacto físico y emocional. No es posible cambiar ya el pasado, pero todavía es posible vivir un futuro mejor, así sea breve. Es una redención sin mediación espiritual, laica, completamente humana y dependiente de nuestros propios actos. Bergman recurrirá de nuevo a ella muchos años después en Gritos y susurros (Viskningar och rop, 1972), pero aquí es una toma de conciencia de una frescura casi inaudita. El adusto profesor se renueva en un cambio que es creíble, lógico y lleno de esperanza, similar a lo que le ocurre a Marianne quien también se llena de fuerza y decisión para proseguir con un embarazo que su esposo no ha asimilado.
El rodaje de Fresas salvajes: Bergman, Andersson, Sjöström y el director de fotografía Gunnar Fischer


Bergman se ve en ese personaje de Isak Borg, es él quién provenía de unos padres que -desde su óptica- no lo amaban y que lo estaban convirtiendo en un ser seco, frío y calculador. Llamado de advertencia cuando aún no llegaba a los cuarenta años de vida, quería a toda costa evitar ser como el anciano profesor y tener la oportunidad de reverdecer entre los seres que amaba. Al final el director reconoce el propósito real de esta empresa cuando afirma que “El impulso que mueve a Fresas salvajes es un intento desesperado de justificación dirigido hacia unos padres indiferentes y míticamente exagerados, un intento condenado al fracaso. Mis padres se convirtieron en personas de proporciones normales muchos años después, mi odio infantilmente amargado se diluyó y desapareció. El afecto y la comprensión mutua nos unieron”. Para Bergman el final fue feliz; para Isak Borg, también. Escrito por el director en el diario de rodaje de la película: “Hemos filmado las escenas suplementarias finales de Fresas salvajes –los primeros planos finales de Isak Borg a medida que logra alcanzar la claridad y la reconciliación. Su rostro brillaba con luz secreta como si reflejara otra realidad. Sus facciones repentinamente se volvieron suaves, casi decadentes. Su mirada era abierta, sonriente, delicada. Fue como un milagro. Entonces la calma total –paz y claridad del alma. Nunca antes o después he experimentado un rostro tan noble y liberado”.
 Dos maestros: Victor Sjöström e Ingmar Bergman durante una pausa del rodaje

Como colofón, un jurado presidido por Frank Capra le otorgó a la película el Oso de Oro en el Festival de Berlín, que culminó el 8 de julio de 1958. Apartes de un telegrama de Jean-Luc Godard, que cubre el evento para Cahiers du Cinéma: “multipliquen a Heidegger por Giraudoux y obtendrán a Bergman”. Con éxitos terminaba para Ingmar Bergman un año fundamental de su vida, un momento creativo absolutamente memorable de su carrera y -si se quiere- del cine, que es lo mismo.
Adaptado del artículo “Un año en la vida de un genio: Ingmar Bergman en 1957”, publicado en la Revista Universidad de Antioquia no. 290 (Medellín, octubre-diciembre /07) págs. 134-144
©Editorial Universidad de Antioquia, 2007